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1 Mayo 2008 NACIMIENTO OFICIAL DE LA PAGINA WEB

Actividades 2008-2009
Nos reunimos los Jueves a las 7 de la tarde, en la Casa de la Cultura de Tres Cantos - Sala Juan Bartolomé




El Grupo Literario Encuentros, en itinerancia (como La Barraca)


Programa para un día lorquiano en Granada:

De Fuente Vaqueros a la Fuente Grande.
por Germán Ojeda


La idea es que este recorrido vital se haga en una única jornada, para que los asistentes tengan tiempo de llegar el día anterior, y al día siguiente puedan hacer lo que quieran, siguiendo otros atractivos itinerarios granadinos, o bajar a la playa a bañarse y comer pescaditos, o simplemente volverse a casa.

Lo ideal, por lo tanto, sería quedar allí un sábado por la mañana.

He copiado a Ian Gibson el subtítulo, que él partió en dos con Nueva York de por medio, para señalar los extremos de esta aventura enmarcada entre dos aguas, dos fuentes granadinas tan significativas, con tanto simbolismo en su vida y en su obra.

Un día es una mezquina medida para toda una vida, y sobre todo para su intensa relación con esta ciudad única que fue su cuna y su tumba. Pero no tenemos otra posibilidad, al menos en este reducido plan, que atenernos a este esquema.

Un buen punto de partida fácil de establecer sería encontrarnos, ya bien desayunados, en la puerta trasera (la que da a la Vega) del Museo de la ciencia, cerca de la rotonda donde está el monumento a Fernando de los Ríos, maestro del poeta, egregio educador y político socialista granadino en la República.

De allí, partimos por la autovía de circunvalación y la carretera de Málaga hasta Chauchina (18 kmts.), pasando por Santa Fe, la “cuna de la hispanidad”, el campamento de los Reyes Católicos donde se firmaron los acuerdos con Colón y la Capitulación de Boabdil. Al llegar a Chauchina nos desviamos y después de atravesar el pueblo nos dirigimos por caminos vecinales hacia Fuentevaqueros.

Aquí se encuentra la casa natal del poeta. Sus propietarios posteriores la entregaron al patrimonio público para que podamos visitarla como museo. Guarda muchos recuerdos personales, atesorados por su hermana Isabel, y la Fundación.

Fuentevaqueros está en medio de la fértil vega del Genil. Federico es producto genuino de esta tierra, que siempre recordará con emoción. Su obra está llena de referencias a esta tierra generosa y a su gente sencilla pero honda e incluso oscura, y muchos de sus personajes (Bernarda Alba, Antoñito el Camborio, etc.) están inspirados en gente de estos pueblos.

Entre tanto, detengámonos en la Vega. Muy cerca está el pueblo de Asquerosa (nombre hoy cambiado por el más amable de “Valderrubio”), en cuyo término se ubicaban las tierras de propiedad de su padre, y adonde vino a vivir la familia unos años después. Muchas veces el pequeño Fede correteó por sus calles y sus campos, y a este pueblo volvió muchas veces, en los veranos de su juventud. Para él, antes de la tardía compra de la Huerta de San Vicente, éste era el refugio rural preferido.

Toda esta comarca formaba parte de la de la antigua propiedad llamada el Soto de Roma, que fue de los reyes moros y pasó entera a la corona de Castilla. En 1813, la Junta de Cádiz la regaló al duque de Wellington, cuyos herederos mantienen todavía una gran finca en sus límites siempre oculta a las miradas, y que actualmente utiliza para sus escapadas de incógnito la familia real británica.

De aquí se originaron muchos nombres lorquianos, como el pueblo de Romilla, o según Gibson, el personaje de “Pepe el Romano”. No constan vínculos etimológicos con la antigua Roma, si bien en terrenos que fueron de la familia se encontraron recientemente gran cantidad de monedas y mosaicos romanos.

Al fondo, se alza imponente la sierra de Parapanda, y al otro lado, el monumental pueblo de Montefrío. Pero no dará tiempo en este corto viaje. Tampoco dará tiempo de subir hasta Moclín, donde en octubre se celebran todavía las famosas romerías del Cabrón, que inspiraron las escenas de Yerma.


Si tú vienes a la romería

a pedir que tu vientre se abra,

no te pongas un velo de luto

sino dulce camisa de holanda.


Federico padre era un mediano terrateniente, aunque de ideas “progresistas”, y por eso procuró para sus hijos la mejor educación liberal, en colegios no religiosos. La educación de los hijos es lo que les llevó a vivir a la ciudad, a los pocos años.

Nos vamos también nosotros para la ciudad.

Volvemos otra vez por la circunvalación, y nos bajamos de ella en la salida Méndez Núñez. Andamos un corto trecho, y nos desviamos a la derecha por la calle Arabial, en dirección a la Huerta de San Vicente.

En esta casa, que entonces estaba en medio de la vega, se refugiaba el poeta ya de mayor, en sus estancias en la ciudad. En su terraza se reunía con sus amigos, o se asomaba a mirar la ciudad, y al fondo imponente la Sierra Nevada. Aquí estaba cuando, asustado después de una visita amenazadora de falangistas, salió decidido refugiarse en casa de sus amigos los Rosales, creyendo que allí estaría a salvo.

Muy cerca de aquí estaba el cortijo de su tío, denominado desde tiempos antiguos el Jardín del Tamarit. Creo que nada queda del mismo, salvo aquellos versos estremecedores:


Por las arboledas del Tamarit

Han venido los perros de plomo…”


Después de recorrer sus estancias, leer algunos poemas de ese maravilloso Diván del Tamarit, y contemplar serenamente el paisaje, nos dirigimos al centro de la ciudad.


Entramos por la avenida de la Constitución (que entonces no existía, era la carretera). Aparcamos en el párquin al final de la avenida, cerca ya de la plaza del Triunfo. Como ya estará próximo el mediodía, podemos tomar unas empanaditas argentinas como tapilla de un Rioja sabroso en el restaurante La Tranquera, de un amigo granadino / cordobés (de allá).

Salimos de la plaza del Triunfo, y ya caminando vamos hacia la cercana Plaza de la Libertad, el lugar donde fue ejecutada Mariana Pineda, la heroína de los liberales granadinos.


Ay, qué día tan triste en Granada,

que a las piedras hacía llorar,

al ver que Marianita se muere

en cadalso, por no declarar.”


Este bellísimo poema infantil, que cantaban los niños en corro en la época de su niñez, inspiró al poeta para su primera gran obra teatral.

Volviendo a la plaza del Triunfo, y dirigiéndonos hacia el centro, encontramos la antigua puerta de la muralla árabe, el arco de Elvira, que hoy subsiste orgulloso.


¡Qué voz para mi castigo

levantas por el mercado!

¡Qué clavel enajenado

en los montones de trigo!

¡Qué lejos estoy contigo,

qué cerca cuando te vas!

Por el Arco de Elvira

voy a verte pasar,

para sentir tus muslos

y ponerme a llorar.”


Atravesando el arco, nos dirigimos al centro por la Calle de Elvira, antiguamente la calle principal de la ciudad, antes de que a fines del siglo XIX se abriera la Gran Vía arrasando muchas construcciones de la ciudad vieja. Hoy la calle de Elvira es zona de bares juveniles, oscura y ruidosa, algo turbia, pero por la mañana luce tan atractiva como entonces.


Granada, calle de Elvira,

donde viven las Manolas,

las que se van a la Alhambra

las tres y las cuatro solas”,


Es un poemilla de Doña Rosita la soltera, que al parecer vivía en un carmen (casa con jardín) en el cercano

barrio del Albaicín. Por cierto, desde la calle de Elvira, mirando hacia la izquierda según vamos, se ven callejuelas angostas y tortuosas que suben la colina en dirección a ese barrio mítico.

Al final de la calle de Elvira, estamos en Plaza Nueva. Lo mejor entonces es bajar hacia Puerta Real, tomar un vinito en Enrique Elefante, (¡sin tapilla!), para de inmediato dirigirnos al restaurante Chikito, en la Plaza del Campillo. Este restaurante, hoy muy restaurado (valga la redundancia) era en sus tiempos el Bar Alameda, donde se reunía la tertulia del Rinconcillo, núcleo de la intelectualidad granadina, y a la que frecuentaba, como un fervoroso contertulio, nuestro poeta. Aquí se hizo poeta, aquí terminó por florecer su sensibilidad amasada en la infancia en la vega. Nada mejor para un grupo como Encuentros que reunirse por una vez en el mismo sitio donde se reunía aquel grupo magnífico.

En el actual restaurante se come bien, ni caro ni barato. Tienen un excelente vino granadino.

Saliendo de allí, y para bajar la comida, nada mejor que una vueltita por la Acera del Darro, debajo de la cual corre entubado, escondido, el pequeño pero amenazante río. En esta calle vivió la familia del poeta en sus años escolares. Al final de la calle, el Darro se une con el Genil, no mucho más grande, que baja de la Sierra Nevada.


Para los barcos de vela

Sevilla tiene un camino.

Por el agua de Granada

sólo reman los suspiros.

Volviendo al centro atravesando el antiguo barrio del Realejo, podemos llegar otra vez a Plaza Nueva, desde donde, si dan las piernas, por la Cuesta de Gomérez, atravesando los bosques y jardines, subiremos al recinto de la Alhambra.

No se puede pretender visitarla este día: Lleva varias horas recorrerla, y hay que comprar las entradas con antelación. De modo que nos conformaremos con caminar por el patio de los Aljibes (donde se celebró el concurso de Cante Jondo de 1922, organizado por Manuel de Falla con entusiasta colaboración de Federico). Y asomarnos a los muros, desde donde podemos contemplar toda la ciudad, la vega lejana, y justo enfrente, el Albaicín y el Sacromonte.

Desde la entrada posterior al recinto, al final de la Calle Real de la Alhambra, se puede salir por la Cuesta del Rey Chico, que separa estos palacios del Generalife. Por la cuesta se llega hasta el Darro, y, cruzándolo, nos encontramos en el Paseo de los Tristes, desde donde comienza la subida al Albaicín. Subiendo, subiendo, por callejuelas retorcidas y estrechas, podemos ver innumerables lugares de enorme belleza evocadora de un pasado morisco, hasta llegar al famoso Mirador de San Nicolás, desde donde la perspectiva que se tiene de la Alhambra es prodigiosa.


Después de descansar un rato en cualquier rincón recoleto, o en alguna terracilla, iniciamos el descenso, que puede ser en uno de los pequeñitos autobuses que caben apenas por los estrechos pasillos, y volver a la parte baja de la ciudad, desde donde, si todavía estamos lejos, un taxi nos lleva por pocas monedas hasta el párquin de la plaza del Triunfo.


Atardece. Hay que darse un poco de prisa, porque tenemos carretera, unos pocos kilómetros que en su día serían larguísimos, sobre todo para los cautivos, pero que hoy se hacen en un rato liviano.

Salimos de la ciudad por la autovía de circunvalación, ya convertida en carretera de Jaén, hasta llegar al cruce con la A92 que atraviesa Andalucía de este a oeste. Tomamos esta carretera en dirección Almería, y a los pocos kilómetros nos desviamos hacia Víznar, recostado en la sierra.

Víznar es un pueblo pequeño, que alberga un palacio que fue del Obispo Moscoso y Peralta (lo recuerdo especialmente porque es el nombre de una calle de mi Córdoba). Este palacio fue ocupado por falangistas, que lo convirtieron al comienzo de la guerra en centro de operaciones en la zona. De paso, sirvió para llevar allí a ejecutar a los presos que no querían registrar oficialmente, los “desaparecidos” como en las dictaduras sudamericanas, los que nunca pasaron por la cárcel ni recibieron condena de ningún tribunal. Los otros iban a las tapias del cementerio de Granada, con todas las “bendiciones”. Cientos, acaso miles de granadinos acabaron su vida en estos parajes, llegando en total a cerca de diez mil las víctimas de la represión en la ciudad.

A la salida de Víznar, en dirección a Alfacar, se encontraba una colonia de vacaciones infantil de la República, que usaron como cárcel de tránsito para los condenados. Y apenas un par de kilómetros más allá, el llamado Barranco de Víznar, donde el pinar actualmente plantado no puede hacer desaparecer el rastro de las tumbas anónimas. Un poco más allá, en un sitio bajo un olivo centenario que seguramente contempló la escena, un monolito recuerda que puede ser el sitio donde la memoria histórica se estrella contra la cerrazón del olvido.


Que fue en Granada el crimen

sabed -¡Pobre Granada!- en su Granada…


Otro poco más allá, apenas a doscientos metros, se encuentra uno de los monumentos ignorados de la civilización nazarí. Estamos en la Fuente Grande de Alfacar, un manantial que aún hoy provee de agua a una acequia que la lleva hasta la ciudad, donde durante siglos dio de beber a la población. Los árabes le llamaban Ainadamar, que quiere decir “la fuente de las lágrimas”. Le llamaban así porque es como un pequeño estanque en cuyo fondo las vertientes sueltan con el agua grandes gotas de aire, que al llegar lentamente a la superficie estallan en silencio, abriéndose en breves pañuelitos de espuma. El agua es cristalina, y llama la atención que a pesar de estar en un lugar abierto, con bancos propicios al botellón, no hay ni un solo resto de basura en el fondo del estanque, como si un respeto ancestral obligara a quienes se acercan al silencio y el recogimiento.

Lo podéis ver, pero no lo veréis como lo ví yo una vez, a las seis de la madrugada, cuando estaba amaneciendo en el valle. Estaba con un primo de mi mujer, después de una noche de juerga, y él me había llevado a esa hora a visitar el lugar. Habíamos vaciado los restos de una botella de vino de Jerez sobre la tierra, para calmar la sed de los muertos. Y allí, en la fuente de las lágrimas, vimos amanecer rodeados del silencio más profundo y bello, alumbrando el nuevo día.

Ignoro si, a esa misma hora, Federico habrá muerto sintiendo el frescor del agua estancada en la madrugada de verano, y el rumor breve y apagado de la acequia de Ainadamar.



A la vera del agua,

sin que nadie la viera,

se murió mi esperanza


Se va a hacer de noche pronto, por lo que lo mejor es bajar a Alfacar en busca de la autovía, y volver a Granada, donde por la zona de la calle Alhamar hay muchos bares con muy buenos vinos y magníficas tapas, donde poder cenar informalmente sin mucho gasto.

Fin de nuestros servicios.


Al día siguiente, si habéis comprado las entradas con antelación, podéis visitar los palacios de la Alhambra.


(Debo manifestar mi gratitud a Ian Gibson por sus libros y por la conversación que una vez sostuve con él sobre estos temas.)
Germán Ojeda, Septiembre 2009


GRANADA

En el siglo XI los ziríes trasladaron la capital de Medina Elvira («Ciudad Elvira») a Medina Garnata. La etimología del topónimo es discutida y podría provenir tanto del árabe (Gar-anat, «Colina de peregrinos») como del latín (granatum, «granado»)
La ruta lorquiana en Granada
http://sobreespana.com/2008/06/17/la-ruta-lorquiana-en-granada/
La ruta lorquiana en Granada. 17-06-2008 | Jose Manuel Vargas ... También la Casa Museo acoge obras de artistas que en su día fueron amigos del granadino. ...

Pocas vidas suscitan tanto interés como la del genial poeta granadino Federico García Lorca. Nacido en la ciudad de Fuentevaqueros en 1898 y fusilado en Víznar en 1936, Lorca ha dado paso a una conocida ruta turística que nos adentra en el misterio y la intimidad interior de un poeta que ha marcado un hito en la historia de la poesía española e internacional. Hoy nos vamos a acercar a su vida y a su obra. Un recorrido inexcusable para todo buen amante de la literatura y de la vega granadina.

Federico Garc�a Lorca

Federico García Lorca

Hay que decir que esta ruta lorquiana se puede realizar incluso en un sólo día. Arrancamos en la casa natal de Federico, en el pueblo de Fuentevaqueros, el lugar donde un 5 de junio de 1898 naciera el genial poeta. Hoy alberga la Casa Museo de Lorca. Fuentevaqueros es un pueblo anclado en la vega de Granada. Su encanto y su misterio radican en su silencio, en la tranquilidad de sus calles y sus gentes, marcadas por el discurrir misterioso del agua de sus fuentes y el aroma a Lorca que puebla sus rincones.

La casa natal representa una típica casa de la sierra granadina. Un patio con un árbol frondoso, un antiguo pozo y una hermosa casa encalada de dos plantas, dan lugar al recuerdo imaginario del poeta. En la Casa Museo visitaremos los recuerdos íntimos de Federico: fotos, manuscritos, cartas enviadas a sus padres desde Madrid, y principalmente objetos usados en su niñez, incluida su cuna. También la Casa Museo acoge obras de artistas que en su día fueron amigos del granadino. Alberti, Dalí y Buñuel dejan su sello personal también en nuestra visita.

Huerta de San Vicente

Huerta de San Vicente

Otro lugar imborrable en la vida de Lorca fue la Huerta de San Vicente, a las afueras de Fuentevaqueros, un precioso enclave perfectamente guarecido por Sierra Nevada y la Alhambra colgada en el horizonte. Fue la residencia de verano de la familia Lorca. Hoy en día también se ha convertido en Museo, conservando los muebles originales que poblaron la casa. Los recuerdos más íntimos serán el piano donde Federico deleitaba a sus familiares y amigos las noches de verano, un teatro de guiñoles que el propio poeta haría para una representación en honor de su hermana pequeña o el enorme sofá de la entrada.

Es por esta época cuando Lorca estudiaba en Granada en la Residencia de Estudiantes, junto a Dalí, Alberti, Buñuel, De la Serna, etc… los grandes intelectuales de la España posterior. En verano se acercaba hasta la Huerta de San Vicente, y en la tranquilidad de su entorno, y rodeado de la enorme calma de la vega, recreó el Romancero Gitano, Yerma o Bodas de Sangre.

La casa más sorprendente y desconocida en la vida de Lorca es sin duda la Casa de Valderrubio, casa que el padre de Federico adquirió en 1905 y donde el poeta vivió hasta los 7 años. Esta casa, que hoy también alberga un Museo del escritor, es un hermoso y amplio cortijo rodeado de choperas, verdes campos y con el telón de fondo de Sierra Nevada. Esta casa fue la que inspiró a Lorca para su Casa de Bernarda Alba.

Monolito a Federico

Monolito a Federico en Alfacar

En el pequeño pueblo de Alfacar vivimos los momentos más emocionantes de nuestra ruta. Allí se encuentra el Parque Federico García Lorca, dedicado a su memoria y a la de todas las víctimas de la Guerra Civil. El Parque concretamente se encuentra en el tristemente famoso Barranco de Víznar donde, en el centro del barranco, tumbada sobre la tierra, una cruz construida a partir de piedras colocadas de forma espontánea por admiradores de Lorca y familiares de los fusilados durante la Guerra Civil, copada de flores y notas manuscritas, junto a un monolito que reza Lorca eran todos, recuerda el lugar donde se cree que fue fusilado el poeta la noche del 18 de agosto de 1936.

El parque es un nostálgico y melancólico lugar rodeado de estatuas y fuentes que nos recuerdan al poeta. Un lugar apacible en el que recordar la figura mítica de este español y granadino universal, poeta que sigue en el recuerdo y que hacen de esta ruta uno de los encuentros fundamentales con la literatura española.

Información práctica

Evidentemente, la ruta lorquiana la podéis hacer de manera particular, en vuestro propio coche. Como os decíamos antes, en apenas un día se pueden recorrer todos estos lugares, aunque si queréis hacerla con tranquilidad, podéis aprovechar un fin de semana.

Si queréis uniros a alguna excursión concertada, en cualquier Oficina de Turismo de Granada os pueden incluir en las excursiones que hacen la ruta.

Las salidas tiene lugar los viernes y sábados a las 09.30 horas desde el Paseo del Violón en Granada, justo en la parada de autobús existente junto al parking público del Palacio de Congresos de la ciudad. La vuelta a Granada se suele hacer a las 19.00 horas. El precio es de 34 euros por persona e incluye desplazamiento en autobús, guía, entrada y visita guiada a los diferentes museos, comida y seguro de asistencia durante el viaje. Las reservas con antelación se pueden realizar desde cualquier agencia de viajes o llamando al teléfono 902 114 666.

Diario Las Americas
Publicado el 08-30-2008

Ruta lorquiana en Granada

Por Isabel Martínez Pita
Reportajes EFE

El poeta y dramaturgo Federico García Lorca, considerado como uno de lo mejores escritores hispánicos del siglo XX, es uno de los autores españoles de mayor fama internacional. Además, su fusilamiento al poco tiempo de comenzar la Guerra Civil en España, le elevaron como un icono literario. En la actualidad, la ruta lorquiana por la provincia de Granada, muestra a los amantes de la obra de Lorca los lugares de los que el escritor extrajo la luz y el color que manifestara en sus textos.

Hijo de una familia acomodada, en la que el padre vivía del campo y la madre era maestra, sus primeros años transcurren entre las casas de campo que tenían sus progenitores en su localidad natal.

Cuando la familia decide trasladarse a Granada, Lorca tiene 10 años y comienza sus estudios, apreciándose desde el principio sus extraordinarias dotes literarias, aunque también cultiva el dibujo y la música, lo que le hace granjearse la amistad de los artistas granadinos de la época.

En la primavera de 1919 se marcha a Madrid para estudiar en la Residencia de Estudiantes de su Universidad, que gozaba de un gran prestigio cultural en España. Allí conoció y entabló amistad con otros jóvenes que serían mundialmente conocidos, como el director de cine Luis Buñuel, el poeta Rafael Alberti, el dramaturgo Eduardo Marquina o el pintor Salvador Dalí.

Recorrido

La ruta lorquiana ofrece la posibilidad de entender de forma más profunda su obra literaria, pues permite adentrarse en el imaginario de Lorca, acercándose a los rincones de su infancia y juventud, además de poder conocer la impresionante vega de Granada.

La ruta arranca en la Casa natal de Fuente Vaqueros, en las afueras de Granada, donde el autor de Romancero gitano y Poeta en Nueva York vio la luz el 5 de junio de 1898. Hoy, rehabilitada, alberga desde manuscritos y primeras ediciones de la obra del escritor, hasta bocetos de decorados teatrales y correspondencia personal.

La Huerta de San Vicente, Casa-Museo de Lorca en Granada, antes llamada “de los mudos”, fue un regalo que Federico García, padre del genial poeta, hizo a su familia en 1925, donde ésta pasaría los veranos.

Con vistas a Sierra Nevada y La Alhambra, el poeta escribiría aquí algunas de sus mejores obras: “El diván del Tamarit”, “Romancero gitano”, “Poema del cante jondo” y “Bodas de Sangre”. Convertida en Casa-Museo, en la actualidad conserva los muebles y enseres originales tal y como los conoció Lorca. En los alrededores de la casa se sitúa un parque, el más grande de Granada, que lleva su nombre.

En esta casa pasó Federico sus últimos días antes de ser asesinado quien, a pesar de las advertencias de sus familiares y amigos, viajó a la Huerta de San Vicente desde Madrid para celebrar, el 18 de agosto de 1936, su santo junto a su padre; convencido de que nada malo podría ocurrirle en su querida Granada.

Casa de Valderrubio

La ruta prosigue por la Casa de Valderrubio, que el padre de Federico adquirió en 1905. Su estancia allí, así como el ambiente de la localidad y sus habitantes se convertirán en una fuente de inspiración que le servirán para crear, entre otras, las irrepetibles Yerma y La Casa de Bernarda Alba. Es, sin duda, la casa más sorprendente y desconocida en la vida de Lorca compuesta por un hermoso y amplio cortijo rodeado de doradas choperas, verdes campos y, como telón de fondo, Sierra Nevada.

En ella se conserva un museo local en memoria del poeta y, tal como él lo pidió en una carta que remitió a su familia, su habitación tal como la dejó.

Su patio es usado a veces como corral de comedias. Lugar donde la Fundación Federico García Lorca y otras entidades culturales realizan variadas representaciones.

Homenaje a la tierra

La ruta cultural pasa también por el parque Federico García Lorca, que inmortaliza la memoria del universal poeta en un pueblo en el que se cree que fue asesinado: Alfacar.

Situado en un bello paraje en la parte alta del pueblo, cercano al manantial de la Fuente Grande y rodeado de pinares y por la sierra de Alfaguara, el mencionado parque ofrece al visitante interesantes vistas de la localidad.

En el emplazamiento en el que se cree fue fusilado, una pared rodea la placeta principal, con fragmentos de sus poemas escritos sobre cerámica pintada en azul.

Esta Ruta Turística de Federico García Lorca permite, en definitiva, empaparse del espíritu que llevó a uno de los más grandes escritores en lengua española a hacer inmortal su literatura, pero también a contemplar una de las provincias más bellas de Andalucía, donde el sol y la buena gastronomía, son inestimables acompañantes del viajero.



Las mujeres lorquianas llaman a la tolerancia a partir de la obra del poeta

Bernarda Alba, Yerma o Doña Rosita la Soltera son algunas de las figuras lorquianas que se darán cita en la exposición de esculturas, fotografías y documentos audiovisuales "8 mujeres de Federico García Lorca", que acercará al mundo actual la denuncia de la intolerancia en la obra del escritor granadino.

Esta muestra, que reunirá ocho vestidos-esculturas, 32 fotografías y dos obras audiovisuales, se exhibirá desde mañana y hasta el próximo 29 de mayo en el Centro de Estudios Lorquianos de Fuentevaqueros (Granada) y ha sido organizada por la Diputación de Granada y el Patronato Cultural Federico García Lorca.

Los autores de las obras, el escultor Luis Casablanca y la doctora en Bellas Artes Mar Garrido -ambos profesores de la Universidad de Granada-, han elegido a los personajes femeninos de Lorca Soledad Montoya, Yerma, Bernarda Alba, Adela, María Josefa, doña Rosita la Soltera, Belisa y la Zapatera Prodigiosa para la exhibición que, según el primero, "rescata la magia" de estas figuras.

El simbolismo de los personajes femeninos de la obra de Lorca es plasmado en la muestra a través de una lectura de sus textos "desde una perspectiva presente", ha asegurado por su parte Garrido, ya que, en su opinión, "las mujeres de Lorca siguen viviendo entre nosotros".

La profesora universitaria ha recordado de este modo "lo actual, reivindicativo y contemporáneo" de la obra del poeta de Fuentevaqueros, así como su "lucha por lo diferente y contra la intransigencia", que se reflejan en algunos problemas actuales como la violencia de género y la xenofobia.

Ambos artistas establecen además analogías entre el arquetipo de los personajes femeninos lorquianos y los elementos del paisaje de Andalucía, tan ligados a su obra.

La exposición servirá así para redescubrir en clave de imagen los textos del poeta granadino y para atraer a un sector de público "joven y creativo" que conecta "perfectamente" con los códigos personales del autor, ha indicado el director del Patronato Cultural Federico García Lorca, Alfonso Alcalá.
 Las mujeres lorquianas llaman a la tolerancia a partir de la obra del poeta.


 Lugares Lorquianos

Recorridos por lugares Lorquianos.

En Granada existen varios lugares muy vinculados con Federico García Lorca que, unidos, conforman una interesante ruta que permite rememorar su vida y su obra.

Casa natal de Fuente Vaqueros.

En esta casa situada en plena Vega de Granada vio la luz, el 5 de junio de 1898, el autor de Romancero Gitano y Poeta en Nueva York. Hoy rehabilitada, alberga desde manuscritos y primeras ediciones lorquianas hasta bocetos para decorados teatrales y correspondencia personal. Además, se exponen obras de pintores, músicos y personajes relevantes contemporáneos del artista y relacionados con la vida y obra de éste: Alberti, Salvador Dalí, Picasso, Bores, Ismael de la Serna y un largo etcétera.

Casa Museo Federico García Lorca
Poeta García Lorca, 4
18340 Fuente Vaqueros
Teléfono: 958 516 962
Fax: 958 516 963
info@museogarcialorca.org

http://www.museogarcialorca.org

Casa natal de Fuente Vaqueros. El nacimiento de un poeta
Huerta de San Vicente. Su residencia de verano

Antes llamada "de los mudos", fue un regalo que Federico García, padre del genial poeta granadino, hizo a su familia en 1925, donde ésta pasaría los veranos a partir de entonces. Desde una de las habitaciones de la casa, con vistas a Sierra Nevada y La Alhambra, el poeta escribiría algunas de sus mejores obras: El diván del Tamarit, Romancero gitano, Poema del cante jondo y Bodas de sangre. En la actualidad, convertida en Casa-Museo, conserva los muebles y enseres originales tal y como los conoció Lorca. En sus alrededores se sitúa un parque, el más grande de Granada, que lleva su nombre.

Casa Federico García Lorca
Virgen Blanca, s/n
18004 Granada
Teléfono: 958 258 466
Fax: 958 251 996
info@huertadesanvicente.com

http://www.huertadesanvicente.com

Huerta de San Vicente. Su residencia de verano
Casa de Valderrubio. Federico y su familia

Aún muy niño, el escritor se trasladará con su familia desde Fuente Vaqueros hasta Valderrubio, donde su padre poseía una pequeña casa de labor. Su estancia en ella, así como el ambiente de la localidad y su gente, serán una fuerte influencia en la obra de Lorca, que se inspirará en ambas para crear, entre otras, Yerma y La Casa de Bernarda Alba.

Casa Federico García Lorca
Iglesias, 20. Valderrubio
Pinos Puente
Oficina Municipal
Teléfono: 958 454 466

Casa de Valderrubio. Federico y su familia
Parque Federico García Lorca de Alfacar. El homenaje de la tierra

El parque Federico García Lorca inmortaliza la memoria del universal poeta en un pueblo en el que se cree fue asesinado el 18 de agosto de 1936. Está situado en un bello paraje en la parte alta de Alfacar y cercano al manantial de la Fuente Grande. Rodeado de pinares y por la sierra de Alfaguara, este emplazamiento ofrece al visitante interesantes vistas de la localidad.

Fue levantado en 1986 y está compuesto por fuentes, paseos y senderos. En su interior se encuentra su principal motivo decorativo y significativo, un monolito junto al olivo donde se dice que murió fusilado García Lorca. Otro de los atractivos de este lugar son los fragmentos de sus poemas que se pueden leer en la pared que rodea la placeta principal.

Este parque también rinde a homenaje a aquellos que murieron en la Guerra Civil.




































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