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GRUPO DE TEATRO "Carmen de Michelena"   

El grupo de teatro “Carmen de Michelena”

Pondrá en escena la obra

“Nuestra Natacha”  de Alejandro  Casona


Directora:  Mª Luisa Espinosa Ballesteros





REPARTO:





 

 

 
LAS FECHAS DE LAS

 DIFERENTES REPRESENTACIONES SON  LAS SIGUIENTES (a confirmar):

 


GRUPO DE TEATRO "CARMEN DE MICHELENA":
Directora:  Mª Luisa Espinosa Ballesteros
“Nuestra Natacha” de Alejandro Casona

REPRESENTACIONES:
Jueves 19 Marzo 2009, 19:30 h.
Teatro de la Casa de la Cultura (Tres Cantos)
Viernes 24 Abril 2009 Pedrezuela
9 Mayo, 17.00 h.
Universidad Autónoma de Madrid. Facultad Psicología
Domingo 10 Mayo 2009, 19:00 h. Teatro de la Casa de la Cultura (Tres Cantos)
Domingo 24 Mayo 2009, 19:00 h.
Manzanares el Real
22 Junio,  19:00
San Agustín de Guadalix

El Grupo Encuentros en el Teatro:
Edgar Wiebe, Juan de Madrid, María Luisa, Rodrigo,


Representación a beneficio del Proyecto de Solidaridad y ayuda a Ángel Olarán en la Misión St. Mary’s de Wukro (Etiopía).

 Con la aportación económica de La Caixa, donde existe una FILA CERO, cuenta número 2100 1693 91 0200193149 para aquellas personas que deseen hacer una aportación especial

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El grupo de teatro “Carmen de Michelena”

Pondrá en escena la obra

“El hombre que murió en la guerra”

de Antonio y Manuel Machado


Directora:  Mª Luisa Espinosa Ballesteros

 

Quien ha colaborado durante diez años con el grupo de teatro “La Estrella” de la Casa de Castilla y León en innumerables obras como “Eloisa estaba debajo de un almendro”, “Romance de lobos”, “La Tetera”, “La dama del alba”, etc. etc., ha dejado el mismo para asumir como directora y actriz este nuevo reto en el grupo teatral ”Carmen de Michelena”, siendo destinada la recaudación que se consiga para ayuda de la Misión St Mary’s en Wukro (Etiopía).



REPARTO:
ANDRES:
BERTA:
PEDRO:
MIGUEL:
JULIANA:
DON IGNACIO:
GUADALUPE:
 Angel Hervás González
 Cecilia Fernández García
 Juan Portillo Cuerva
 Juan J. Pompa Domínguez
 Alicia Martín Vargas
 Angel Gil Lacalle
 Maria Luisa Espinosa Ballesteros

Decorados:
Técnico de Sonidos:
Iluminación:
Coordinador Luces y Sonidos:
 Irene Pajares Arribas
  Julia Manrique Esteban
 Natalia Llovera Malia
 Antonio López Escorihuela


  “El hombre que murió en la guerra”, cuya acción discurre diez años después de la primera Guerra Mundial, teniendo el valor documental de un momento histórico interesantísimo, ya que en él se contienen los gérmenes de cuanto ha venido sucediendo en el mundo de entonces acá, y en el que Juan de Zúñiga buscaba a tientas el mundo nuevo, el nuevo ideal humano, la nueva vida en que había de desarrollarse. Y de ahí su hazaña al renunciar a su personalidad heredada: nombre, fortuna, clase y a la dulce cadena de un amor convenido. Todo ello para volar libre –sin el peso de su nombre- “que murió en la guerra”- en la persecución de su propósito de renovación y recreación del mundo y de la vida.

 

 
LAS FECHAS DE LAS

 DIFERENTES REPRESENTACIONES SON  LAS SIGUIENTES:

 


GRUPO DE TEATRO "CARMEN DE MICHELENA":
Directora:  Mª Luisa Espinosa Ballesteros
“El hombre que murió en la guerra” de Antonio y Manuel Machado

REPRESENTACIONES:
25 Abril 2008, 19:30 h.
Teatro de la Casa de la Cultura (Tres Cantos)
9 Mayo 2008, 17.00 h.
Universidad Autónoma de Madrid. Facultad Psicología
18 Mayo 2008, 19:00 h. Teatro de la Casa de la Cultura (Tres Cantos)
24 Mayo 2008, 19:00 h.
Manzanares el Real
22 Junio 2008,  19:00
San Agustín de Guadalix


El Grupo Encuentros en el Teatro:
Edgar Wiebe, Juan de Madrid, María Luisa, Rodrigo,


Representación a beneficio del Proyecto de Solidaridad y ayuda a Ángel Olarán en la Misión St. Mary’s de Wukro (Etiopía).

 Con la aportación económica de La Caixa, donde existe una FILA CERO, cuenta número 2100 1693 91 0200193149 para aquellas personas que deseen hacer una aportación especial

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 Enlaces sobre “Carmen de Michelena”

Carmen de Michelena Morales nacida en Madrid el 4 de Julio de 1.914, revive una infancia plena de recuerdos. Su madre murió cuando ella tenia tan solo dos años, su padre D° Antonio de Michelena, maestro pedagogo, fantástico y relacionado con el circulo de intelectuales del Instituto de Baeza en la época de Antonio Machado. sigue leyendo.

Conferencia de Carmen de Michelena "Su vida" el 10 de mayo 2007, presentada por Rodrigo García.-Quismondo

CARMEN DE MICHELENA MORALES - CERTAMEN LITERARIO "CARMEN DE MICHELENA"
http://www.acelyelmo.org/michelena/michelena.html
...
Enlaces al Proyecto de Solidaridad y ayuda a Ángel Olarán en la Misión St. Mary’s de Wukro (Etiopía)

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Enlaces a "El hombre que murió en la guerra"


El último manuscrito dramático de Antonio Machado. Rosa Sanmartín Pérez. Universitat de València
Resumen: El estudio aporta datos sobre el último escrito dramático de Antonio Machado, localizado en el archivo de la Administración de Alcalá de Henares, referente a su drama "El hombre que murió en la guerra", adjudicado hasta la fecha a ambos hermanos. Además se presta especial atención al documento administrativo referido a la censura que tuvo que pasar la obra en 1941, fecha en la que se estrenó el drama.
  EL HOMBRE QUE MURIÓ EN LA GUERRA , EL HOMBRE QUE YO MATÉ DE ROSTAND Y LUBITSCH Y LOS INTERTEXTOS DE MANUEL MACHADO. RAFAEL ALARCÓN SIERRA, Universidad de Jaén. Revista de Literatura, 2006, julio-diciembre, vol. LXVIII, n.o 136, págs. 569-593, ISSN: 0034-849.
Resumen: Este artículo muestra que el hecho de que Manuel Machado conociera la adaptación cinematográfica de Lubitsch y la versión teatral de El hombre que yo maté de Maurice Rostand (la cual reseñó), pudo ser uno de los principales estímulos para la redacción de El hombre que murió en la guerra, dadas sus numerosas coincidencias argumentales. Por otra parte, una «Crónica de París» de Manuel Machado, escrita desde el frente francés de la Gran Guerra y publicada en 1919, aparece como intertexto en el primer acto de El hombre que murió en la guerra. Estos datos, desconocidos hasta el presente, indican que la paternidad de El hombre que murió en la guerra (de la que también se estudia su génesis, su
estreno y sus intentos previos de ser llevada a escena) no pertenece exclusivamente a Antonio Machado, y también que Manuel Machado no jugó un papel subordinado o pasivo en su elaboración, sino que seguramente fue su principal impulsor.
Otra visión sobre la génesis de la obra


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Abel Martín: Revista de estudios sobre Antonio Machado.

El hombre que murió en la guerra es la última pieza dramática estrenada de los hermanos Machado. En cuatro actos y escrita totalmente en prosa se estrenó el 18 de abril de 1941 en el teatro Español. Interpretada por María Paz Molinero y Francisco Melgares, con decorados de Burmann y Feduchi, estuvo dirigida por Felipe Lluch.

La obra narra la historia de Juan de Zúñiga, que participó en la guerra de 1914 en la legión extranjera. Se le da por muerto. Años más tarde aparece en la casa paterna Miguel de la Cruz, nombre falso que se adjudica el propio Juan de Zúñiga. Sólo será reconocido meses más tarde por su ama Juliana y por su prometida Guadalupe.

Igual que había ocurrido con Las adelfas, en este último drama los Machado se desvincularon de los cauces clásicos que venían empleando en la composición de su dramaturgia. Para algunos críticos resultó interesante esta forma de acercarse a aquellos «antiguos» intentos de renovación teatral; a otros, les pareció fuera de contexto:

 
Esta sequedad influye en la obra, sobre todo en su iniciación con un acto entero dedicado a dar antecedentes al espectador en un diálogo largo. Se utilizan viejos procedimientos teatrales, como el monólogo y los apartes, que revelan una preocupación constante por orientar al espectador, lo que sólo es preciso en obras donde la manera de actuar los personajes son indicios claros de sus ideas y sentimientos [141].

Deliberadamente los Machado han construido su comedia de un fondo discursivo e inmóvil, dando todo el valor a la palabra, casi sin acción, con largos diálogos, con monólogos y con apartes, con arreglo a la antigua técnica del teatro. El hombre que murió en la guerra es una obra donde los personajes piensan en voz alta, descubren su conciencia y su congoja, se confiesan. He aquí la razón de que la obra sea minoritaria y confidencial, para dicha en voz baja, para escuchada en sombra, acaso para ser leída... [142]

El drama aborda el tema de la otredad desde una perspectiva muy «maireniana» que la crítica no supo apreciar. Ésta no aceptó este alejamiento y reprochaba la obra por la lentitud en la acción, la falta de dinamismo actoral y sus extensos monólogos:

 
Queda la comedia en un ambiente cerebral frío y seco; la misma sobriedad del desarrollo es sequedad; los personajes no tienen más que un matiz constante, que se modifica muy poco al contacto con la leve acción, en la que parece todo previsto y determinado y con un propósito fácil de universalización de los sentimientos del hombre que fue a la guerra [143].

Es una pieza dramática al modo europeo de hace años, de la postguerra. Ya no hay que decir que en ella sólo se estima ese eterno buen decir de los Machado, porque todo lo demás falta; teatro, en una palabra. El hombre que murió en la guerra es una comedia discursiva, irreal, pacifista, con arreglo a un pesimismo y a unas blanduras que están muy lejos de este tiempo [144].

Los críticos no supieron ver que éstos eran los temas que Antonio Machado, ensalzado como poeta por ellos mismos, había venido utilizando en sus composiciones poéticas (interrogantes sobre la identidad del ser, el otro, la guerra como locura...):

¿Será tu corazón un arpa al viento,
que tañe el viento?... Sopla el odio y suena
tu corazón; sopla el amor y vibra...
¡Lástima de tu corazón, poeta!
¿Serás acaso un histrión, un mimo
de mojigangas huecas? [145]

Los Machado ubicaron este drama en una época muy cercana al espectador; pero tampoco los críticos supieron apreciar el trasfondo de la obra y sí recordaron una guerra muy cercana históricamente:

 
Nos estorban una gran cantidad de palabras innecesarias y nos estorba también —¿por qué no decirlo?— cierto aire «demagógico» del protagonista. Se le nota a la comedia su nacimiento anterior a la guerra —hablamos ahora de la nuestra—, que tantas cosas ha aclarado definitivamente. Podíamos concretar diciendo que quizá esté algo «pasada de moda» [146].

Algunos críticos discernieron estos dos acontecimientos y supieron captar las intenciones de los autores, dándose el caso, incluso, de intuir las reminiscencias unamunianas que aparecen en la obra:

 
En esta comedia El hombre que murió en la guerra, estrenada anoche en el teatro Español, presentan la figura de un muchacho que, dado por muerto hace muchos años, se presenta ante los suyos como un amigo de sí mismo, es decir, del muerto, que no ha muerto en realidad. La idea directriz es un tanto oscura y el conflicto resulta algo artificioso, por lo cual requiere una serie de diálogos explicativos en los que se argumenta quizá más con cerebro que con el corazón [147].

El verdadero conflicto de la obra es un complejo de personalidad, el de un hijo bastardo que cambió sus papeles por los de un hospiciano y comienza a vivir «su» personaje con pretensiones mitad ilusorias, mitad cínicas [148].

Coincidieron, eso sí, en señalar la calidad en el lenguaje de los hermanos:

 
La acción, que es, a fin de cuentas, lo que arrebata al espectador, está sustituida aquí por la copiosa referencia verbal y por la lenta asistencia al proceso psicológico. Naturalmente, tratándose de quien se trata, que el larguísimo diálogo es absolutamente limpio y humano [149].

Lo que brilla constantemente en todo el diálogo es el pensamiento amplio y profundo, la frase ingeniosa, la corrección y pulcritud del lenguaje, cosa tan olvidada, que hace que la comedia se escuche con verdadero gusto [150].

Con todo, las crónicas aparecidas en la prensa madrileña el 19 de abril de 1941 hablaban del estreno de la obra como un acontecimiento interesante para reseñar, entre otras muchas cosas por la importancia de los autores y por el tiempo que había pasado desde su último estreno:

 
Es lástima que los hermanos Manuel y Antonio Machado no hayan prodigado un poco más de su atención al teatro y distancien tanto sus estrenos. Los ilustres autores de esa comedia magnífica La Lola se va a los Puertos debían haber dado a la escena española muchas producciones, entre las cuales podrían encontrarse, a no dudar, varias obras maestras [151].

Cuando se referían a los actores, los críticos de estos años continuaban prestando especial atención a las figuras principales, dejando relegado a un segundo plano el resto de la compañía:

 
La compañía del Español prestó su autoridad artística a la interpretación, destacando el buen oficio de actor de Francisco Melgares, que dominó con soltura y seguridad un largo papel no muy a propósito para su estilo. Muy bien María Paz Molinero, Julia Delgado, Manuel Soto y Consuelo Muñoz. La obra tiene un solo decorado, de Burmann y Feduchi, muy bien realizado [152].

María Paz Molinero, la primera actriz del Español que ha sabido llegar a cimas tan difíciles en el arte dramático, forjó su personaje con elegancia e inteligencia, viéndole a su modo, de un modo muy personal. Nos dio matices muy delicados de su temperamento. Francisco Melgares debutaba en el Español, después de una larga actuación en otros teatros y de una historia magnífica de actor, y puede decirse que llevó la comedia a buen fin sobre sus espaldas, pues su intervención es comprometidísima, y en el monólogo del acto segundo alcanzó una maestría de verdadero actor consagrado, digno de una actual situación. Melgares se doctoró anoche, y así lo comprendió el público que le aplaudió reiteradamente. No debemos omitir a Julia Delgado, Consuelo Muñoz y Fernando Aguirre, el excelente actor cómico del Español [153].

Este mismo crítico reseñó la mala interpretación de uno de los actores, Manuel Soto, en la representación del personaje de don Andrés de Zúñiga: «En cuanto al personaje del padre don Andrés de Zúñiga, es monótono y campanudo —lo hizo más campanudo Manuel Soto» [154].

Las crónicas que aparecieron en la prensa madrileña se caracterizaron por su brevedad. Ya no encontramos amplias reseñas que estudian el texto literario, ni hay extensas referencias a la figura de los hermanos. Las críticas de esta obra son breves; ésta no produjo la misma expectación que el resto de su producción dramática. Influyó en ello el momento histórico (la dictadura del general Franco), los nuevos modos de hacer teatro, el final de las innovaciones llegadas de Europa, etc.

Respecto a la forma de las reseñas advertimos que ya no aparece esa forma clásica que observábamos en las crónicas del primer tercio del siglo XX; se caracterizan éstas por una breve introducción, en la que se resume el acontecimiento en sí (haciendo en este apartado referencia al público, que ya no aparecerá específicamente), estudio del texto literario (forma de composición, estructura...) y actores (en general de toda la compañía). Tampoco se habla del vestuario empleado en la representación ni de la escenografía (a veces aparecen pequeños apuntes, pero se concreta muy poco). El único diario que recoge algún dato sobre la escenografía es Tarea, y lo hace muy escuetamente: «La obra tiene un solo decorado, de Burmann y Feduchi, muy bien realizado» [155].

Como hemos podido observar las críticas a esta obra difieren de las analizadas anteriormente. Pero si en algo coinciden es en dedicar la mayor parte de su crítica al texto literario, y nada o muy poco, al hecho teatral; y en hablar de los hermanos Machado más como poetas que como dramaturgos (en la mayoría de los casos se olvida esta faceta, que habían abandonado al comienzo de la guerra civil):

 
Así lo entendió el público que aplaudió con cariño a Manuel Machado —magistral poeta como su hermano—, y que salió al escenario a recoger las ovaciones del auditorio en unión de los intérpretes [156].

... el estreno de una obra de Manuel y Antonio Machado, ambos grandes poetas españoles [157].
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