1.
MATEO,
CAPÍTULO 23, 13-36
(Sobre la
hipocresía)
QUIS
CUSTODIET IPSOS CUSTODES?
(¿Quién
vigila a los propios vigilantes?)
Décimo
Junio Juvenal, S. I-II
¿Quién
vigila a los implacables vigilantes?
¿Quién
controla a los despiadados controladores?
¿Quién
domina a quienes no duermen por dominar?
¿A
quién rinden cuentas los que las piden
día
y noche a los demás?
¿De
qué se alimentan tales espíritus mezquinos?
¿Cómo
pueden convivir con sus tristes miserias?
¿Por
qué mecanismos sombríos
gozan
con el sufrimiento ajeno?
¿Dónde
acumulan el placer
de
convertir en un
infierno
la
vida de su prójimo?
¿Serán
capaces de darse cuenta,
oh
raza de víboras, sepulcros blanqueados,
de
que su inagotable malignidad
santifica
y engrandece a sus
víctimas?
2. HACIA UNA NUEVA
ÍTACA
Mujeres,
compañeras
del
abismo
donde
reinan
el
miedo más cobarde,
obsesiones,
dolor,
enfermedad.
He
aquí
que
no somos como antes.
Y
sin
fuerzas,
con el alma tan rota,
nos
lanzamos
al
vértigo del viaje
con
rumbo
hacia
una nueva Ítaca
a
bordo
de
la más excelsa nave.
Todos
los
vientos
nos serán propicios
si
rige
el
timón la Gran Diosa Madre.
Navegamos
en
pos
de la confianza
con
mástiles
firmes,
recio velamen.
Más
allá
del
horizonte, la paz
arrancada,
perdida
en
el desastre.
Muy
lejos
nos
aguardan las respuestas
de
las
dudas
que son tan acuciantes.
No
habrá
engaño
de cantos de sirenas
que
arrojen
a
torvas iniquidades,
ni
anclaremos
deshechas
de cansancio
en
tierras
donde
sólo acechan males.
No
más
aislamiento,
no más mutismo
ni
soledad
que
enturbie nuestra sangre.
Somos
islas,
seremos
archipiélagos.
Antes
extrañas,
ya
inseparables.
Soltemos
las
amarras
del pasado
y
zarpemos
con
fieras pleamares.
3.
UNA PLAYA DE CÁDIZ
Playa
de
Santa María del Mar,
la
brisa
de poniente, bajamar
salvaje
que
desvela impúdicamente
hasta
la
última roca sumergida.
Los
mariscadores,
alertas, quietos,
se
recortan
sobre el sol poniente,
acechan
a
sus presas en las pozas
que
no
secó la marea bajísima.
Esta
serenidad
inesperada
me
detiene,
me clava a la tarde,
me
obliga
a contemplar desde lo alto
la
belleza
que golpea mis ojos
y
me
aprieta
el corazón hasta el llanto.
Mi
Atlántico
es atisbo de esperanza
para
mi
alma aún malherida.
Playa de Santa María del Mar
(Cádiz)
4.
LA MAGIA DEL SONETO
¡Cuánto
envidio
la
magia del soneto!
La
belleza
de
rimas bien trabadas,
armonías
que
nacen
tan pausadas
de
la
llave
maestra del cuarteto.
Lucharé
sin
cansancio
ante el reto
de
tu
urdimbre
sedosa y alada.
De
mis
ojos
lloverá la mirada
que
penetre
en
la cruz de tu secreto.
¡Cuánto
sufro
marcando
tus fronteras,
once
sílabas,
ritmo
que enamore
con
palabras
hermosas
y certeras!
¡Ay
terceto,
no
pongas más barreras,
que
mi
torpe
osadía nunca aflore
ya
que
soy
tu vasalla más sincera!
5.
A FÉLIX, ENTRE MÚSICA Y PALABRAS
Te
imagino
en
esa dimensión
donde
reina
el
poder del pentagrama.
Ya
conoces
las
nuevas melodías
que
se
abren
al calor de tu alma.
Compañero
de
jueves
perfumados
con
tu
ofrenda
de música y palabras,
en
tus
labios
la sonrisa imborrable
de
hombre
bueno,
caudal de la esperanza.
Gozarás
de
los
ritmos impensables
en
un
vuelo
de corcheas y blancas,
de
susurros
de
voces que recitan
tantos
versos
de
poetas que amabas.
No
lo creo, no es verdad,
no te fuiste.
Aquí
aguardo,
amigo,
tu llegada,
que
te
asomes
a la puerta y digas:
“¡Ya
me
hallo
de nuevo en mi casa!
Con
Félix, en la tertulia ENCUENTROS
A
Félix, a quien
perdimos recientemente,
le
encantaba unir la
Poesía con la Música.
Para
mí, este
poema interpretado por Lole y Manuel
es
una de
las fusiones más perfectas.
DESNUDOS
(Adioses. Ausencia. Regreso)
JUAN
RAMÓN
JIMÉNEZ
Nacía,
gris, la luna,
y
Beethoven lloraba,
bajo la mano
blanca, en el piano de
ella...
En
la estancia sin luz, ella, mientras tocaba,
morena de la
luna, era
tres veces bella.
Teníamos los dos desangradas las
flores
del
corazón, y acaso
llorábamos sin
vernos...
Cada nota
encendía una
herida de amores...
-El
dulce piano intentaba comprendernos.-
Por el balcón
abierto a brumas estrelladas,
venía un
viento triste de
mundos invisibles...
Ella me
preguntaba de cosas
ignoradas
y yo
le respondía de cosas imposibles..
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