Quiero yo dar rienda suelta a mis sentidos y
sentimientos y desahogarme de pleno,
respecto esto de lo que pueda ser “la poesía”, pero he
aquí que vienen
los alemanes (para no repetir a Shakespeare) y dicen: Hier ist die
Frage... he aquí “la cuestión”.
Recuerdo
bien haber leído declaraciones de famosos poetas e incluso
Premios
Nobel que no tienen tan claro lo que pueda ser la poesía, que
ellos la
hacen, la vierten, la paren, la dan, la comparten, la sienten, pero que
una definición académica, matemática, se les
escapa que no la tienen
tan clara.
Es
evidente, pues poesía es mucho más que la simple rima,
tópico
inevitable; es más que la sonoridad o consonancia de vocablos,
pues
mucho de los grandes poemas de la historia jamás tuvieron rima
alguna.
La
rima, el sonido, el soniquete, la lírica, el ritmo, la
vitalidad, la da
el poema en sí mismo, la vitalidad, el hálito, el pneuma
que decían los
griegos, que es la sustancia o el respirar esencial de las cosas
más
allá de las formas.
Gabriel
Celaya decía de la poesía que es “un arma cargada de
futuro”..., otros
decían que es un cuadro pintado con palabras. O definirla de
aquel modo
que el filósofo danés Kierkeergaard definía la
filosofía: “una ciencia
posible que nunca se da en concreto”.
Qué
sé yo, tantas y tantas cosas; no correré el riesgo de
quedarme en la
mera especulación como los sofistas (demamogogos) griegos y me
arriesgaré a que no estéis de acuerdo conmigo a la hora
de definir la
poesía. Heme aquí: Daré un giro al argumento y
diré aquello del
Evangelio (Mateo, 7:16)
“por
sus frutos los conoceréis”.