XL FERREIRO (José Luis A. Quintana)
Poemas a Mayo del 2008


TU CUERPO TRANSPARENTE

La noche era perlada,
de sombras encendida,
tejíamos la vida
soñando con la Nada.

La luna era tu frente,
ya casi amanecía,
y dibujando el día
tu cuerpo transparente.

El tiempo entre tu pelo
dormía entrelazado,
tu espalda y mi costado
limitaban el cielo,
mis labios en tu frente,
ya casi amanecía,
y dibujando el día
tu cuerpo transparente.

Perdida entre mis manos
la almendra de una rosa,
la frágil mariposa
que a la vida llevamos,
mis ojos en tu frente,
ya casi amanecía,
y dibujando el día
tu cuerpo transparente.

Un suspiro de viento
despertó tu latido,
el silencio dormido
deshojó un pensamiento:
mis sueños en tu frente,
ya casi amanecía,
y dibujando el día
tu cuerpo transparente.



MUJER DE BAMBÚ


Apenas tu mirada
y tu sonrisa
se asoman levemente
a la mañana,
más eres tu mirada
cuando dices,
y eres tu sonrisa
cuando callas.

Te pienso cuando sueñas,
y estoy cierto
que tus sueños son agua
dulce y alma,
con vuelos de azucena
enardecida,
por mariposas reinas
deshojadas.

Tu cuerpo es luz y sombra
de una estrella
alargada, sutil,
enamorada;
como bambú de humo
en Primavera,
florecido de cielo
azul y llama.

Apareces tan firme,
eres cobijo,
que la razón se queda
cuando hablas
y dejas que se duerma,
como lluvia
compartiendo su sombra
en la palabra .


LOS AMIGOS VIEJOS


Al otro lado del espejo,
donde no hay tiempo,
donde no hay días para contar:
tal vez resida el paraíso.

Tal vez los deseos
no sean necesarios,
ni la satisfacción
que da un regreso.

Tal vez no exista olvido
y los recuerdos
no puedan sorprendernos,
como los niños.

Al otro lado del espejo,
donde las manos son tibias,
como de espuma celestial
y pájaros de nieve.

Tal vez los amigos
sean centenares
y los apartes, para dormir
a pierna suelta.

Tal vez no sean necesarios,
ni un vino tierno, el fin de semana,
nos acerque a la guerra fugaz
de los veinte años.

Aquí abajo, muy abajo,
donde la tierra duele,
y las sombras se mueren
cada noche de invierno.

No existe otra vacuna
contra los golpes canallas,
que la presencia tenaz
de los Amigos viejos,


LOS CONSTRUCTORES

No es fácil ser ladrón de siete suelas,
ni ser emperador del contrabando,
hay tantos tontos que lo están probando
que a fuerza de robar crean escuelas.

Convierten patatales en parcelas,
maestros son del recalificando,
a fuerza de hormigón están logrando
que las playas se nombren con esquelas.

No es posible que tanto delincuente
disculpe el latrocinio con razones
y pueda así vivir tan ricamente.

De tanto aprovechar las ocasiones
cualquier verano le hincarán el diente
al mismísimo jardín de los Borbones.


DE PRONTO, MUJER

(A Nadine)

Parece que has nacido mujer,
y de repente
el mundo se ha hecho muy pequeño.
A tu lado los pasos van tan lejos
que los caballos azules no te alcanzan.

Te asomas y sonríes,

con esa luz que llueve en los altares

donde dicen que el cielo está más cerca,

con esa infancia trenzada sobre el pelo

y la mirada de sol abriendo Mayo.


Vivir así,

con tu palabra besándonos la frente

y luego buenas noches, sosegada de mar.

Haciendo de la sombra mediodía,

de tus manos de lluvia Primavera.


Vivir así,

la vida es un consuelo de incienso

cuando llegas a casa y es Diciembre.

Cuando dejas tu mano

en la almohada fugaz de cada lágrima.

Apenas era ayer, y ya eres todo

lo que, quien todo da, hoy necesita.

Eres la copa de la llama eterna

de una vida que en ti trajo la vida.

Has nacido mujer, y yo te miro.



POR TI LA REVOLUCIÓN

(A Juan Vega, guerrillero de la vida)

Las heridas de la tierra
secas de olivos y sangre,
en Herrera tejen hambre
con los gritos de la guerra.

Juan Vega cruza el Genil
tras la llama de una huella
que dejó escrita su estrella
sobre la lluvia en abril

Huérfano de terciopelo,
sólo le queda la vida
del futuro, detenida
entre las llagas del suelo.

Para la noche sin besos,
ni brazos para el sosiego,
el corazón busca fuego
en los ojos más espesos.

No le duele la aceituna
sobre la espalda clavada,
ni la frente desgarrada
por el filo de la luna.

Ni los cuchillos de fuego,
ni las palabras ausentes,
ni las miradas candentes,
ni el turbio desasosiego.

Deshojada lleva el alma
de navajas encendida,
mariposa infanticida
en el hueco de su palma.

¡Deja el llanto del Genil!
donde la pena se riega.
¡Renace como Juan Vega!
¡Okupa el ferrocarril!



VIVIR DE AMOR


Sobre mi vida tu vida,
sobre mi tiempo tu alma,
sobre mis sueños tus ojos
y tu generosa calma.

Camino para tu pie,
piel quiero ser de tu espalda.
Sobre tu mano latiendo
mi corazón, en tu palma.

Si los días te golpean
yunque soy, si eso te salva.
En las noches de tormenta,
de tu velero soy jarcia.

Si duermes sobre mi sueño,
si lloras sobre mi lágrima,
será dulce mi camino
en tu generosa calma.



ELEGÍA A MIGUEL ARAÚZO


Por el cinco de mayo
cruzó una yegua
con los cascos de hielo
y el alma prieta.
Fue mediodía,
Él dejó de ser tiempo,
como solía.

Por el cinco de mayo
llovieron piedras
como lágrimas grises
de arena muerta.
Tejieron rayos
en la crin azabache
de diez caballos.

Por el cinco de mayo
llegó desnuda
el filo de una sombra
contra la duda.
Inoportuna,
las manos calcinadas,
frías de luna.

Por el cinco de mayo
peces de plomo
hundieron mi recuerdo
de niño solo.
De mi ventana,
arrancaban espinas
cada mañana.

Por el cinco de mayo
blancas espuelas
labraron tus mejillas
con acuarelas.
Sobre tu frente
se licuaron los besos
de miel caliente.

Por el cinco de mayo

se fue tu nombre,

con un niño de sueños

que se hizo hombre.

Se clavó el rayo

en tus manos de azúcar,

cinco de mayo



ROMANZA DE ANTONIO PEREZ


Soy Antonio Pérez
de Castro del Río,
tengo el señorío
de buen cordobés
y si me golpea
cualquier desafío,
me planto, sonrío
y lo vuelvo al revés.

Pilar fue mi madre,
pilar de mi vida,
ganó la partida
a la adversidad,
apretó los dientes,
como aquellas gentes
que hacen de la tierra
universidad.

Estuve en Sevilla
tal vez de estudiante,
por las noches cante,
por el día más.

Crecí entre las manos
de primos, hermanos,
con blancos y tintos
forjé su amistad.

Soy Antonio Pérez,
un cordobés fino
que buscó el camino
en la gran ciudad.

Arranqué el sustento
de cada momento
que atrapó mi mano,
en la soledad.

Fue clareando el cielo,
abriendo fue el día
y llegó María
a mi realidad.

Su fuerza constante
hizo, en adelante,
milagros y besos
mitad por mitad.

Y llegó la niña,
¡Oh! que gran comienzo,
y llegó Lorenzo
y luego Joaquín.

Comiendo en verdad
que hacían estragos:
besos y milagros
a cuarto y mitad.

No acabó la historia,
y entre tiento y tiento
falló la memoria
tan solo un momento,
por qué no lo sé
que a los nueve meses
nos nació José.

¡Cuanta algarabía!
hoy, con tantos nietos.
¿Recuerdas María
tu vida y la mía
en tantos aprietos?

Yo sueño y me río:
Soy Antonio Pérez
de Castro del Río.


NAVIDAD 07

(A Juan Mª Vendrell)

Cuando pasen los días
con los hombros heridos
regresaremos a las palabras,
a los sueños de luz,
donde solías atrapar a las luciérnagas.

Haremos una ventana,
con los pinceles de armiño
y el suspiro pertinaz de una polilla.

Cuando pasen los días
con las manos olvidadas,
buscaremos el nombre
para los nuevos poemas extendidos,
para los ojos de los druidas sobrios,
que se aprietan en los troncos amanecidos.

Mientras,
el tiempo dormita en la pared del reloj
y el invierno se enciende con Diciembre.

Regresarás con el último año deshojado
y una mancha de azul entre las uñas:
Todo será un lienzo nuevo.



­ BALBINO


Nasciche pra mala honra
e mal camiño che deo
o teu pai de camiñeiro
i a tua nai do que podeo.

Balbino de trasouteiro
deuche o mundo que chorar,
por nascer tras o palleiro
do cura de Foilebar.

E cando medres, Balbino,
as dar moito que falar
porque tes Ley na tua testa
e na tua ialma bonda.

Na casa do Cascalleiro
medrache cos bois que oxe ai,
e comiche dos farelos
que eles quixeron deixar.

Vestíronte de farrapos
os da casa de don Xan,
por catro paos pra unhos zocos
que fixeche no Nadal.

Balbino de trasouteiro
os que te viron medrar
din que fuche sempre home,
nunca te viron xogar.

O crego di que no inferno
téñenche feito fogar
por que lles dis co teu Dios
non come tan branco pan.

Tamen din qu'eres xudio
por que non sabes rezar,
nin vas a misa os domingos,
nin tes festas que gardar.

Eles non saben, Balbino,
co Dios que tes no pensar
non necesita d'Eirexas
nin días de folgar.

Il é pra todos los días
e pra todos é igual,
non ten días de traballo
e días de descansar.

Balbino de trasouteiro
canto lles queda que andar,
pra ti, que vives de pe,
o camiño feito está.

Pero vai quedo, Balbino,
que non falla no logar
home que che teña teima
porque non sabes calar.

O Tempo vaise, Balbino,
as estrelas veñen xa,
eo voume po lo camiño
que moi cedo vas trochar.

Hasta logo rapaciño,
deche Dios bon camiñar.


CASIANO

Alí

onde Castelao,

Curros, Cunqueiro, Murgía,

Pardo Bazán, Rosalía,

e poide que Valle Inclan,

din que tes un anaquiño

de Anguieiro

moi pequeniño,

cun castiñeiro,

e sentádevos a falar.


Poñedes de volta e media

cregos, caciques, gobernos,

leis, trabucos, ceo, inferno

e, si se tercia falar

da irexa, non esquecedes

nin a sua santida.


Equi mentras, caladiños,

embaucados cas parolas

dos señores da ciuda,

non levantamos os ollos

pra que non vexan as bagoas,

agardando pra mañá.


Os mozos son señoritos,

non levan zocos, nin pana

e non torcen a soa.

Deixan as casas, as terras

e van poñer o pescozo

os xugos da capital.

Crense, os mal pocadiños,

que van facer gran fortuna

traballando pros demais.

Cando a fame na tua casa,

e millor que en casa axea,

que por ti non van mirar.


Xa non hai vacas da terra,

todas veñen do extranxeiro

e non saben traballar.

Pintas, pequenas, sin cornas,

mais parecen cabras tolas,

vergonza nos debía dar.


¡Onde van! nosa Morita,

a Castaña ou a Caldela,

aquelo era outro cantar.

Aquelas si que eran vacas,

que che doia na ialma

cando as tiñas que ceibar.

Aqueles ollos tan doces

decian mais c'as parolas,

non precisaban falar.


E todo aquelo acabouso,

pouco a pouco foise indo...

agora Tú tamen te vas.


Foise tamen a figueira,

a vesta, o can do palleiro,

as cereixas e as mazás.

O ir traballar de roga,

amasar, roxar o forno,

ir o muiño e mallar.

Xa non ai medas nas airas,

non ai palla nin palleira,

nin ai fabas que secar.

Nin home que mate os ranchos,

nin mozas que aten chourizos,

nin tripas ai pra lavar.


Non ai quen cabe na horta,

nin quen encabe as cebolas,

nin ai millo que esfollar.

Nin tempo pra contar contos,

nin nenos ai pra escoitalos,

nin contos ai pra contar.

Tanto tempo estivo todo,

e agora xa non está

que e millor irse, Casiano,

non ai por quen agardar.

Que todo aquelo acabouse,

pouco a pouco foise indo,

e agora Tu tamen te vas.



MAL POCADIÑO

Pasan anos,
días pasan,
tan lonxe da miña terra
o meo corazón se abrasa.

Abrasado bou morrendo

camiñando mal camiño

detrás de calquer que pasa.


Que pasa tan paseniño,

que non me deixa falarlle

por se desperta o fouciño.


Fouciño que vai segando

a feito d'atras pra diante

tod'os que vamos trouchando.


Trouchando mil carrilleiras

por atopar un atallo

pra levar palla a palleira.


Palleira dos nosos anos,

gando do noso cortello,

engañadiños que vamos.


Que vamos mal que non queira

o pedanio ou o cacique

que se esquece na lareira.


Na lareira que, nas noites

que xime o vento do Norde,

recórdache que non loites.


Que non loites nin remexas

nos concellos nin parroquias

anque a reventar te vexas.


Te vexas asoballado

como un boi baixo do xugo

ou macho diante do arado.


Do arado que sangra a terra

que che albizcou u patrón

despois que perdeche a guerra.


A guerra que non fixeche

porque non tiñas por que,

pero que loitar tuveche.


Tuveche que ver morrer

os amigos d'outros tempos,

a xente do teo querer.


Querer que non che faltou,

cando didiante da rexa,

a tua nai xe falou.


Falou si poido falar,

desque deixaches a casa

xa non fai mais que chorar.


Chorar e deixar que o tempo

faga do dor, pouco a pouco,

o nicho do testamento.


Testamento que non e

sosego pra calquer home

que poida terse de pe,

ou que asoballado afogue.




COPLIÑAS DE TRES CANTOS


MÚSICA: Popular LETRA: XL Ferreiro

Teño un amor en Tres cantos

outro en Souto de Viñuelas.

Teño un amor en Tres cantos

outro en Souto de Viñuelas.

Miña muller na Coruña

non sei que facer con elas,

miña muller na Coruña

non sei que facer con elas.


(Estribillo)

Vivir en Tres cantos

que bonito é,

andar de baranda

e dormir de pe,

e dormir de pe,

e dormir de pe;

vivir en Tres Cantos

que bonito é.


Teño un amor en Viñuelas

e outro teño en Tres Cantos, (Bis)

meu home sempre na cama

non sei que facer con tantos.(Bis)


(Estribillo)


Tres Cantos non ten xurelos

e tampouco ten sardiñas. (Bis)

Pero ten unhas rapazas

que son moi axeitadiñas. (Bis)


(Estribillo)


Os rapaces de Tres Cantos

de arados non saben nada, (Bis)

pero a hortiña que eu teño

a man queda ben labrada.(Bis)


(Estribillo)


Tres Cantos non ten un Teixo,

Carballo nin Castiñeiro.(Bis)

Pero hai un Centro Galego

que lle zumba no pandeiro.(Bis)


(Estribillo)


Con esta xa me despido

como fai un bon galego,(Bis)

en tan boa compañía

estou vivindo no ceo.(Bis)


(Estribillo y final)



LOS BANQUEROS Y EL ROCK

(Fábula para egoístas)

Estando reunidos los Banqueros
tomando decisiones importantes,
oyeron los sonidos disonantes
que escupían las ventanas del tercero.

¡No es posible! se dijeron al instante,
que haya gente que se pase el día entero
tanto en Julio, en Septiembre o en Enero
preocupados solamente por el cante.

Decidieron enviarle un mensajero;
enfundado en traje azul, muy elegante,
presto el móvil, la sonrisa triunfante
y en la mano maletín de negro cuero.

¡Cuan extraño es verlo aquí! dijo el vecino.
¿Como osáis bajar del cielo hasta el tercero?
No diréis que precisáis de mi dinero
o, tal vez, ¿Es que extraviasteis el camino?

Es hablaros del futuro, lo que quiero,
de ese hilo de la vida, que es tan fino
que debemos proteger nuestro destino,
¿Quién mejor hay para eso que un Banquero?

No debéis ir proclamando al mundo entero
que el futuro os importa un pepino,
que es mejor vivir el día como vino
sin pensar que es un momento pasajero.


¡¡Corta ya!! gritó el atónito Rockero,
vuestro rollo me lo se ya de memoria,
solo falta que me salgas con la historia
de pensar en un mañana venidero.

Si no hubiese tanta gente preocupada
de guardar, por lo que pase al día siguiente,
esta vida tal vez fuese diferente,
la miseria habría sido derrotada.

Comerciando con el miedo de los hombres

os creéis que controláis el mundo entero

y os escuece que lo cante este Rockero

del cual no sabéis siquiera el nombre.


Entretanto el futuro, que paseaba,

estando los Banqueros reunidos,

al verlos tan entretenidos,

Miró. . ., se fue... y no dijo nada.


Y un día oyó cantar a un mensajero,

enfundado en traje azul, muy elegante,

que la vida hay que vivirla en cada instante

a pesar de lo que digan los Banqueros.


MORALEJA:

No hay futuro,

que no llegue mañana.

Ni presente,

que venga al día siguiente.



DANZAD


Danzad,
sobre las mariposas,
lentamente suaves,
una mano dibuja
un silencio ondulante.

Danzad,
sobre los querubines
posas tus pies de pluma
y el espacio detiene
el tiempo en un instante.

Danzad,
sobre las olas tristes
mil medusas de cielo
transparentando altivas
un cielo más brillante.

Danzad,
sobre palabras sordas,
sobre los días huecos,
sobre las horas muertas,
sobre las sombras vanas.

Danzad, Danzad...
seguid siempre adelante.



LA POESIA

(A UNA MUSA QUE SE FUE)

Creí que era dolor la Poesía
y quise, por mi bien, abandonarla;
mas todo fue un error, yo no sabía
que hasta el mismo dolor es Poesía
y el poeta jamás puede olvidarla.

Por eso, vuelvo hoy a mi camino
poniendo el corazón en la palabra;
olvido lo que fueron mariposas,
que ocultan las espinas de un destino
revoloteando ajenas en las rosas.

Si ya no tengo un Cáliz que recoja
las gotas de rocío cada día.
Si no tengo una mano que acaricie
mi mano quieta y mi frente fría,
creeré estar loco y ser Poeta,
mas no será un dolor la Poesía.



N I C O L E


La Reina de Bretaña
tiene una rosa,
con alas de silencio
y de mariposa,
a nadie extraña,
conociendo tu mirada
que es de Bretaña.




PARA JULIA

(que no sabía si nacer)

Lenta llegas,
como la Primavera
de flores incipientes

Y te entregas
a una enredadera
de brazos impacientes.

Como las golondrinas,
huyes y regresas.
Igual que las mareas,

tejiendo espumas finas
y promesas,
al cielo coqueteas.

Nuestro momento
Julia, has elegido,
tenemos suerte:
el mundo ha sonreído
hoy, por tenerte.



POEMAS PARA NIÑOS


PIRATAS


Yo, que he sido capitán
en un barco ballenero,
jamás he visto pirata,
por feo y mal encarado,
que no tuviese atrapado
en su pecho un corazón
más grande que un galeón.

Piratas tan poderosos
que, cuando rugen al cielo,
sólo les responde el trueno.
Ordenan tensar las gavias
y cruje el palo mayor.

Con la proa a Barlovento
hacen el último intento
por huir a las Antillas.
Buscando un viento mejor
y un cielo con mil estrellas,
para morirse con ellas
sin escorar a Babor.

Que ya no quedan lugares
donde esconder un tesoro.
Ni capitán de navíos
con diez cañones por banda,
ni bucaneros con loro
relatando desafíos.

En los puertos no hay: posadas
ni tabernas ni cantinas,
que tengan desesperadas
mujeres enamoradas,
ni espías en las esquinas.

Ni marineros de Ron
a una botella abrazados,
cantando, desafinados,
siempre la misma canción
de amantes desengañados:

Es la mujer,
como el vino,
amargo y dulce
a la vez.
Es la mujer
como el vino:
si no la sabes
querer,
navegaras
sin destino.

El vino es
esa mujer,
que enturbia
la vida a sorbos
si no la sabes
beber.

Un día rompen amarras
y no regresan a puerto.
Al final del malecón,
en un pueblo marinero,
duerme el casco de un velero.
Y, según la tradición,
que todo el pueblo relata,
son los restos del naufragio
de algún temible pirata.



LA NIEVE


Llama el día
a mi ventana,
lentamente
me levanto,
al asomarme
descubro
el jardín
blanco, muy blanco.

Mil mariposas
el cielo
cruzan
revoloteando,
se van posando
y el suelo
se queda
blanco, muy blanco.

En el patio
del colegio
los chicos
están jugando,
con alguien que va
vestido
con traje
blanco, muy blanco.

A la salida
corremos,
el sol
nos está esperando...

las mariposas
se han ido.

Sólo en el patio
ha quedado
un niño
que va vestido
de traje
blanco, muy blanco.



A BONY


Mi ruidoso
ratón
roe los recios
barrotes
y el ruido
de su roce
ronronea
en mi recuerdo.

Repasa y pasa
royendo,
el ronco son
repitiendo,
hasta que acabe
rompiendo
los barrotes,
mi ruidoso
Ratón.



SUEÑOS


Mami, he soñado esta noche,
con un caballito blanco,
con ojos azul de cielo
y las crines como un manto.

Papa, he soñado esta noche,
con un pajarito blanco,
con alas de terciopelo
volando alto muy alto.

No quiero que me despiertes
si mañana estoy soñando,
porque asustas mi caballo
y mi pajarito blanco.



LA CARTA

Hoy te escribo, mujer,

en la distancia,

donde mi espalda

no encuentra tu refugio;

donde la noche

se vuelve sola y tibia

y no parece llegar

la madrugada.


La mar, inmenso azul,

es más inmenso

cuando sé que no está 

ya, tu mirada;

ni esa mano perdida

en un tropiezo,

ni la tierna cadena

que me ataba.


De nuevo el viento empuja

aquellas velas

de una nave

que creía varada;

atrás se va quedando

un nuevo puerto

y un adiós cristalino

en la mirada.


Tal vez no recibas

esta carta,

ni siquiera recuerdes

mi palabra;

la distancia dará 

paso al olvido

y ya no volverá 

ningún mañana.



EL SILENCIO


El silencio,
si es amargo, es eterno,
es infinito.
La desesperación de una palabra.
Tu propio corazón
se hace silencio,
y el incesante palpitar
se calla.
Es dolor amar en el silencio.
El Amor es respuesta
aún sin palabra.
Es la luz de una estrella
en lo más alto,
y el reflejo sutil
de una mirada.

El silencio, en el amor,
es agonía,
un camino hacia el fin
para quien ama.

El silencio...
si es amargo, es eterno
es infinito.

Si es un dulce
silencio,
si es un camino
en la tormenta final ya desatada.
Si es la última
puerta de salida,
cuando el vértigo
enturbia tu mirada,
los que te hablan
se van quedando lejos
y en tus oídos golpean las palabras.
Si es un dulce
silencio,
si es querido,
es la vida interior
de mil palabras.


­

DORMIDOS EN SU TIEMPO


He visto el tren azul de los idiotas
varado en el final de alguna vía,
el tiempo va muriendo cada día
con ellos discutiendo de gaviotas.

Debaten si son perlas, o son gotas
de agua, la lluvia que caía,
y creen descubrir la poesía
al ver en un cristal mil lunas rotas.

Hay quienes, permaneciendo varados,
disputando cual es el buen camino,
insisten en que son los avanzados.

Conocen lo humano, lo divino,
se creen, como dioses adorados,
cumplidores al fin de su destino.



LA ULTIMA COMPAÑERA


Azules ojos mustios, siempre hundidos
en olas tenues, cóncavas, abiertas;
sombras de luz herida, aguas muertas,
torrentes son de ayer embravecido.

Caballos negros de horas, hoy heridos,
a mis venas en flor dejan desiertas,
huyendo de mis manos ya cubiertas
con el manto cruel de los olvidos.

Dispuesto ya, el último viaje,
al florecer la dulce primavera
me encontrará ligero de equipaje.

Mi cuerpo libre, tu palabra espera
para dejar el último andamiaje
uniéndome contigo, compañera.


SUEÑO DE AMOR


Sobre mi pecho duermes,
después de habernos dado
para llenar la vida
de eterno sentimiento.

Yo recojo tu pelo

de besos encendido,

entrecierro tus labios

y respiro tu aliento.


Contra tu piel desnuda

sombras de luna llena

siembran versos azules

de amante enamorado.


Busco tu abrazo lento,

tu mano entretejida;

solo encuentro la herida,

otra vez he soñado.



TU, MI LABERINTO


El infinito es fiel,
desconcertante,
es ciertamente un dios
desconocido,
y tus palabras son
un infinito
cuando en el tiempo
se pierden,
como escarcha,
bañada por un sol
mustio y cenizo.

El tiempo no es el tiempo,
es el silencio.
Es la nostalgia fría,
derramada,
como un copo de nieve
en la tormenta.

Es un amor febril,
no es un Amor,
no es nada.
Y, en el silencio extraño
del espacio,
entre tenerte Amor
o desearte,
no existe nunca un punto
de partida.
Siempre es un caminar
al infinito
y, el infinito es fiel,
desconcertante,
es el lugar eterno
de salida
para no llegar nunca
a alguna parte.

Para Amarte mañana
y hoy no Amarte,
para ser imposible
el infinito,
es preciso que yo
pueda olvidarte.



A LA MONTAÑA


Olvido que me soy, hasta la muerte,
desde que tu mirada me intimida.
Avanzo a ti, a tu palabra viva,
a tu naturaleza realizada.

Como a una eternidad que necesito
cabalgo en tus oídos, en tus gargantas,
sobre tus paladares de aguas libres
para volver a ser un infinito.

Sólo soy dios cuando me arrastras
hasta tus corazones verdaderos;
dejándome dormido de pasado,
huérfano de una vida que no habito.

Contigo yo no soy: somos la tierra,

somos la creación y el universo,

somos melodía silenciosa

de una coral que avanza sin mis venas.


De ti tomo la vida, la palabra,

tomo el camino necio del fracaso

para los que vivir es una espera

donde enterrar los dioses del vacío.




ADIOS A LAS PRINCESAS


Un día las princesas
dejan de amarte
y el universo se torna perezoso.
Las estrellas se duermen
y no amanece,
una luna vacía yace sin sombra.

Un día las princesas
nacen de piedra,
reposan su cabeza sobre alabastro.
Una mano de mármol
mece tu cuna
y rechinan sus perlas contra tus dientes.

Las princesas regresan
sin ser las doce,
arrancan de la noche besos de invierno.

Yo cierro la esperanza
y el horizonte
se aleja presuroso sobre las horas.




AMOR HERIDO


Ya llueve
sobre el amor herido,
pétalos desecados
nacen en el polvo
de los días.
Estrellas marchitas,
que se clavan
en las sombras
de nuestros pies.
Lágrimas muertas
hablan sobre la arena
dibujando silencios
en el camino,
llanto de tormenta fugitiva
que, apenas cae,
desaparece el agua,
solo deja ausencia,
huella necia
de lo que pudo ser el mar.



ALGUNOS HOMBRES


Hay hombres que nacen antes,
hay hombres eternidad,
hay hombres que llegan siempre;
los otros vamos detrás.

Hay sembradores de sueños,
hay luchadores de paz,
agricultores de estrellas;
los otros vamos detrás.

Hay hombres que miran lejos,
más allá de la verdad,
al otro lado del tiempo;
los otros vamos detrás.

Hay pueblos que son un hombre,
hay hombres que son lugar.
Hombres, mujeres inmensos;
los otros vamos detrás.

Hay hombres que son silencio
y no dejas de escuchar.
Hay hombres que son de lluvia
tan fértiles como el mar,

Hay hombres que el infinito
no ha podido limitar.
Hay hombres para los dioses,
los otros vamos detrás.


ALMA DEL SUR

(Juan Vega Cabello)

Vientos que llegan del sur

lloviendo sueños de albahaca,

canciones de limonero,

sonrisas de arena blanca.


Poemas de hierbabuena

con zarcillos de la Alhambra,

en la estacion de Marchena

se arrancan por una Zambra.


Habla Juan Vega Cabello,

la luna de plata y seda

se enreda sobre su cuello,

la noche, noche se queda.


Relámpagos de aceituna

le abrasan en la garganta,

su voz es como ninguna

cuando a su tierra le canta.


Entre sus manos de olivo,

tiernas, fuertes, verdaderas,

por rescatar del olvido,

el alma se desespera.


Que largo que fue el camino,

que dulce la Primavera

que le arranco a su destino

en tantos años de espera.


Habla Juan Vega Cabello,

sobre el yunque de la fragua

rompe la noche un destello

que deja encendida el agua.


Eterno nace el momento,

entre las sombras del día

galopa su pensamiento

con crines de poesía.


La sangre de Andalucía

le encierra bajo su sello.

Su alma también es mía:

gracias Juan Vega Cabello.




AMOR DE MAR

(Por una postal de Ana Vicioso)

Había una mujer en la bahía,
asombrada por peces de colores,
esperando a la luz de las palmeras.

Una mujer sola está consigo,
sola como los náufragos del olvido
que nacen sin historia en las aceras.

Una mujer tan sola en la bahía,
cuando al olor de la sal crecen estrellas

No vi su sombra reposando
y su vientre era lánguido, sin suspiros,

No vi su mano acariciar su pelo
que el viento no movió, con tanta ausencia.

No vi sus pies huyendo de gaviotas,
desnudos de sandalias y en silencio.

Había una mujer en la bahía
y una voz mas allá del horizonte.


ANA DE CADIZ 06


Las aguas de la caleta
tu nombre mecen,
lo mismo las mariposas
cuando florecen;
llaman a gloria:
gaviotas gritan tu nombre
para la historia.

Las algas de la caleta

buscan abrigo,

al fuego de los poemas

que van contigo;

buscan el verso,

que abra junto a tu nombre

el universo.


Las sales de la caleta

cierran heridas

y brotan mil amapolas

entretejidas;

vuelve deprisa,

el viento muere de ausencia:

Tú eres la brisa.



ANA DE CADIZ 05


Tengo en el mar de “Cai”
una Sirena,
perfumada de albahaca
y hierbabuena;
y en la Bahía,
estrellas de tus ojos
que son mi guía.

De la espalda de Cádiz
llega tu mano,
con el recuerdo dulce
de este verano.
Quien fuera Ana,
despertando entre mares
cada mañana.

Luego, el regreso,

al volver al invierno

se hace espeso.

Pero es hermoso

el mirarte de nuevo

Ana Vicioso.



ANA VICIOSO


Me dicen, Ana Vicioso,

que estas pachucha,

será el invierno.

No creo, con esos ojos,

que haya mal tiempo

que sea eterno.

Mañana, que es Primavera,

un petirrojo

en tu ventana,

ganchillo con madreselvas

hará mil sueños

que digan ANA.


Me dicen, Ana Vicioso,

que tus amigos

se desesperan;

tu sabes que son mentiras,

pero ven pronto

por si no fueran.

El jueves, el nuestro Jueves,

el mayor Jueves

que se dijera,

quisiera verte de nuevo

como una Rosa

de Primavera.




ANEMIA FERROPENICA


Anemia Ferropénica

de azules ojos lánguidos

amante apocalíptica

de tiempos más románticos.


Buscad los cielos cónicos,

los segundos más húmedos

los infiernos basálticos,

de los volcanes árticos.


Golpead caballos lógicos

de corazones híbridos,

con los jinetes mágicos

en los senderos lívidos.


Anemia Ferropénica

de azules ojos lánguidos

y pinceles oníricos,

huid en sueños álgidos.


AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

La noche era de hielo

cuando los árboles dormían

después del último verano.

Había oscuridad en la mirada

y el arco iris negro

unía nuestros horizontes.


El hombre era un abismo de vacío,

la negación total del pensamiento,

apenas el comienzo de una nada.


Una estrella fugaz cruzó el invierno

y en el hueco aterido de una mano

nació un rayo de sol tibio y ceniza,

la energía vital de un nuevo año.



ULTIMA VOLUNTAD


Arráncame la mano que dispara,

el ojo que envenena el alma

y alumbra la locura.


Arráncame la voz embaucadora,

amable, que fermenta el odio

en cielos de amargura.


Arráncame los pies ensangrentados

de patrias, que florecen miedo

y aguardan sepultura.


Arranca el corazón que me golpea,

levanta los infiernos negros

y aplasta la ternura.


Mas déjame el final de un arcoiris,

la sombra de un almendro blanco,

la estrella más oscura.



CABALLOS AMARILLOS


Yo, que era el rey

de los caballos amarillos,

amaba a una Princesa

asomada a la distancia.


Sabía de mi vida

por sus ojos ,

el Norte estaba

al final de su horizonte.


Un día me clavó

con sus dulces palabras

un sueño en el corazón

y sigo sin despertarme;

nadie ha visto todavía

que no fuese realidad.




CANCIÓN PARA NADINE


Como una brizna,
con la mañana llorando
sobre su pelo,
Nadine bajaba
entre los libros:
Libros con sonetos
de Neruda
y veinte poemas de Amor,
un pétalo de rosa
dormido
entre dos versos de Bécquer
y las primeras golondrinas.

Nadine brillaba en el

silencio,

como los Abedules de niebla

en el mes de Mayo.

Bajaba entre la cornisa

del olvido,

de cuando tienes todos los días

para el comienzo,

y el corazón hirviente de futuro.


Todo era cierto

a su alrededor.

Todo era preciso, certero;

había hilos de seda

abrazando tulipanes de azúcar,

caracoles silenciosos, corales de alabastro

y una medusa de nieve enamorada.

Nadine bajaba,

cuando la calle apenas florecía.

Los adoquines prisioneros

aspiraban sus pasos para la vida,

eran de piedra azul;

como las sirenas de Ulises,

perseguían atrapar su alma

para alcanzar la eternidad.



MUJER CIBERNÉTICA

Cóncavo silencio

sobre mi cabeza.

La luz de una noche,

tibia, de metal,

inunda mis ojos

vacíos de luna.

El silencio herido

goteó en el cristal.

Dedos de Silicio,

brotan en mis manos,

que atrapan jirones

de un mundo irreal,

imágenes vivas

muertas de emociones,

fantasmas binarios,

verdad virtual.


Bucles de mandatos

sobre el horizonte,

crean torbellinos

de atracción fatal.

Y una diosa mustia

de mal definido,

conforma en sus labios

un beso final.


C O R D O B A


Córdoba vuelve vivir

con brazos enamorados

de amante Guadalquivir.


Sobre tus calles dolido

abren mis pies el pasado

por arrancar el olvido.


Córdoba de mar herida;

por los hombres desterrada,

por los dioses elegida.


Mis manos lloran puñales

sobre la brutal pisada

que clavó en ti catedrales.


Córdoba sierra morena,

oro denso en la llanura,

toros de sangre y arena.


Flor de piedra que palpita,

rosas, encajes, zarcillos

te visten en la Mezquita.


Córdoba, Julio Romero,

mujer y picón de encina,

Córdoba siempre te espero.



DIOSAS EN ROJO Y NEGRO

He visto Diosas

Rojo y Negro

escribir nuestros nombres

en las cenizas del tiempo,

pintar de azul

inútiles miradas,

enlazar madreselvas

con pétalos de olvido.


Diosas que fueron

estrellas melancólicas,

en la penumbra herida

de hombres naufragados.


Diosas con horizontes

sembrados de futuro,

apenas descubierto

por marineros huérfanos;

con playas atrapadas

en caracolas tiernas,

donde buscar refugio

de una muerte en invierno


He visto Diosas

Rojo y Negro

arrancar el silencio

de los vientres de un grito

y crear el mañana

con semillas de ausencia.


Diosas en Rojo y Negro

que rompieron la historia

y comparten conmigo

SU rincón en la Gloria.


DONDE LA CIUDAD MUERE

(A la huerta)


Hay un lugar al fondo,

donde la ciudad muere,

que recoge los restos

cuando mi alma se rompe.

Su fuerza me defiende

del ave solitaria,

que se oculta en mi pecho

cuando cae la noche.


Ahora yace desnuda

bajo el invierno joven,

pero sueños de incienso

cubren nuestro futuro.

Mañana será fértil,

vendrá la Primavera

cubriendo de sonrisa

su vientre ya maduro.


Haremos horizontes,

nidos de sombras nuevas.

Abejas amarillas

pintaran madreselvas,

caracolas de azogue

adornaran su frente

y cubrirán mi herida

mientras sigue la noche.


Cuando todo se hunda

bajo la indiferencia

e incluso las palabras

oculten pensamientos.

Cuando busquen mi nombre

entre las horas muertas,

seccionen el pasado

hurgando en las razones;

oculto entre sus brazos

regresaré al comienzo,

al camino que llega

del último suspiro.



EL CORONEL NO TIENE

QUIEN LE ESCRIBA

( A Gabo, con perdón)


Llueve desconsuelo

en los rincones tiernos,

hay mil hormigas

de hambre en la cocina.

La mar inunda

el fin del Universo,

el Coronel no tiene

quien le escriba.


Las razones que ayer

eran incienso

hoy los entierran

en cuencos de ceniza.

En la sangre

claveles encarnados,

de esperanza en serpientes

la sonrisa.


Mujer con asma,

navajas en el cielo.

Viernes de sal

hirviente en la mejilla.

Mirada de cristal

en el espejo,

el Coronel no tiene

quien le escriba.


Si el gallo fuese

un rey en la batalla,

si el vientre estéril

volviese a ser cobijo.

Si un dios cruel

rompiese la palabra

y a los infiernos

mandase un nuevo hijo.


Abren los charcos

zapatos encendidos.

El día es viernes,

no hay quien lo reciba,

sigue lloviendo

en los rincones tiernos,

el Coronel no tiene

quien le escriba.



EL GRITO

(Sergio Lázaro)

No se si existe dios
y si existiese,
ha de saber muy poco
de la vida;
o, tal vez, se encuentre
tan distante
que no sepa de quejas
ni fatigas.

Le niega al que lucha
cada día
por mantenerse erguido
en el sendero,
el derecho a seguir
caminando;
y revienta al vencido,
al que abandona,
para quien seguir viviendo
es un castigo.

No se si existe dios,
no es necesario.
No es preciso buscarlo
cada noche,
en la huida de los
desesperados
hacia el final del ser.
En las plegarias
de los agradecidos,
por lo que pueda ser.
En los deseos
de los que nunca han sido,
por si pudiesen ser.
En los lamentos
de tantos elegidos,
por simplemente ser.

No se si existe dios,
no es necesario;
si yo no soy
ni dios ya puede ser.



EL PRECIO DEL NECIO


Sobre la ventana,
mariposas dormidas
en la tenue mañana.
3 Euros.

Una sombra de Mayo
atrapada en la hoja
de un rayo.
5 Euros

Una abeja dorada,
una flor,
una brizna de olor,
una pizca de nada.
7 Euros.

Sobre la ventana
una rosa de viento,
un lamento,
una nana.
9 Euros.

Una voz
de muchacha de arroz.
Una luz,
un alud
como un pez
atrapado en la red.
11 Euros.

Cada precio
es el ojo de un necio
que no ve lo que Vale mirar,
porque todo
es La Nada.


ESCRIBIR DESCANSA EL ALMA

( A Maribel Alvaro)


A veces escribir descansa el alma.

Dejar la huella azul

sobre la hoja de una playa viva,

cuando la mar se aleja

y la arena se queda lagrimada.

Unir las azucenas lánguidas

de las medusas transparentes,

con algas de palabras sedosas,

ideas de coral y bocas aplastadas:

es inundarse de nuevo en el origen,

en el silencio brutal que da la madre,

el regreso a no ser y ser futuro,

deseo de nadar hasta la nada.


A veces escribir descansa el alma,

por eso escribimos a destiempo

cuando la derrota nos cubre la mirada.

Arrancamos erizos abrasados

del mismo pecho que resguarda el alma,

que nos hace ser dioses infelices.


A veces escribir descansa el alma;

es por eso que sangramos cada noche

sobre la arena que vive lagrimada.



ESTACION DE PASO


El tiempo huye

en cualquier estación

cuando el deseo de quedarse

nos empuja.

Vienen a despedirnos

cuervos solitarios,

con recuerdos pasados

encendidos.

La piel se rompe

de heridas infantiles,

golpes y besos

florecen del olvido;

por eso en la estación

es Primavera

cuando nacen los trenes

del regreso.


Nos llueven las batallas

en nuestros hombros tiernos,

como gigantes muertos

ya de viejos,

el peso va hundiendo

nuestro pecho

haciendo corazón

en cada esquina.


En los rincones mueren

los aros del futuro,

juguetes son del tiempo

que ahora huye,

bicicletas, muñecas,

motores destruidos,

caballitos y un pájaro

azul de porcelana

que volaba de noche,

cuando el sueño era dulce,

como la seda lento,

denso como el olvido.


En cualquier estación

el tiempo es viento,

es apenas reflejo

cuando llegan las sombras

que arrastran al camino

a los desheredados.

Cuando todo son puertas

y no quedan senderos olvidados,

cuando rompes el silencio

y los llantos te apagan

el horizonte,

sólo queda la huida

a cualquier estación.


Un tren de luz, que atrapa

los gritos de la escuela,

nos llevará fugaces

al cielo de los hombres;

los días serán breves

como una mariposa

y una llama de hielo

nos cerrará las alas



FIEL COMPAÑERA

Sobre mi desesperanza,

galopan en el tiempo

mariposas,

sus huellas van hiriendo

el terciopelo

de la alfombra de vida

que aun me cubre.

Caballo negro de horas,

hoy herido,

de mi horizonte huye

hacia la nada;

en sus sombras cobijo

algún deseo

de volver al ayer,

desde el mañana.

Azules ojos mustios,

siempre hundidos,

en olas tenues,

cóncavas, violetas,

sombras de luz

de un mar, hoy cristalino,

embravecido ayer

sobre la arena muerta.


De tus pasos se oculta

el peregrino.

De tu vientre reniega

quien te espera,

eres, para el Amor,

como un castigo,

para este invierno

serás mi primavera.


Sé bien que para mi,

como la vida,

como la muerte y el día

que hoy me enreda,

eres, en mi último viaje,

esa desconocida compañera.


Hoy mi cuerpo se ausenta,

en la distancia,

de las cadenas que un día

a ti me unieron,

y va certero al fin,

al universo,

al destino final

de tu palabra.



HABITACION AL SUR


Una flor de madera

en un cuenco de barro,

y él dormía.


Mariposas de cobre

fijas, quietas, inventadas

sobre el lento terciopelo.


Un Tucán en aguafuerte,

unicornios, arlequines,

una rosa de recuerdos olvidados


tal vez seca, tal vez muerta,

siempre rosa,

y él dormía.


Un reloj eternamente

sollozando.

Un disparo de neón al horizonte,


una diosa de Jamaica

un revolver con el alma

a contratiempo.


Una carta, un jazmín,

y él dormía

cuando ella, apenas cierta,

ya no estaba.



HALCONES DE METAL


Acechan los halcones,
los delantales
y el cajón de la cocina
apenas duermen.

Las noches de navajas
sobre la cuna,
el viento y los cristales
sobre la cama.

Lágrimas de encaje
en los pupitres.
Luciérnagas de colores
dibujan horizontes de metralla
en las iglesias
y los dioses de madera
se visten de tormenta,
el cielo calla.

Acechan por el Norte

los halcones,

al Sur no hay Primavera

ni pasado,

los caracoles

mueren de rodillas

en su lecho de gloria

envenenado.


Las viejas madreselva

aprietan su vientre

tras un reloj de pared.

Un horizonte se aproxima,

cerrando, por descuido,

nuestra huida.

Sólo los tilos no talados

tejen la tela del olvido,

sobre los hilos del tiempo,

con olores.


Acechan los halcones.

Como murciélagos

golpeados por estrellas

buscamos, para la vida,

nuestros nombres.



HAYKUS


Tormenta de Junio,

el gato

sacude sus perlas.

*

Hormigas rojas quietas:

silencio

y sangre en la arena.

*

Del chopo al suelo

pierde la hoja

el vuelo.

*

MAYO

Se lamenta el viento,

se mece el rosal,

se detiene el tiempo.

*

Sobre el cerezo

gorriones de hoy

cerezas de ayer.

*

Un ciempiés

sobre el cristal:

ejército de silencio.

*

En el huerto

dulces fresas rojas:

lluvia de hormigas

*

En el almendro:

melocotones rojos

atrapan su jilguero.

*

Abejas de miel

sobre la higuera:

tiempo de Amar.

*

Desde lo alto

otean los Buitres,

abajo el tiempo muere.

*

Rosales tiernos:

los pulgones de las hormigas

florecen para las mariquitas rojas


HAYKUS 2


Zapatos viejos

caminante descalzo

camino hecho.


Sobre la caña

libélulas de amor,

es primavera.


Entre las flores

abejas y colores,

la Primavera.


EL VERANO

Pesa la noche,

en las horas eternas

la frente llora.


La lluvia cae

sobre las hojas muertas,

es el Otoño.


Llora la niña,

en la rama sonríe

un petirrojo.



HAYKUS 3


Sobre la arena

sangre negra de barcos,

negra es la pena.


Cormorán negro

arco iris de aceite

para tu entierro.


Negro horizonte

gaviota reidora

para tu nombre.


La roca duerme

mil percebes de nácar

para la muerte.


La mar se queda,

el hombre se hace playa

la muerte llega.


Un pez ha muerto

la mar está de luto

el hombre ha vuelto.




IDUS DE MARZO

(Alcalá de Henares-Atocha, 11 Marzo)


Yo miraba tus ojos
en silencio,
tu leías poemas de Cavafis
sobre una bolsa de cuero
con estrellas de verdad:
“Teme, alma mía, la grandeza...”

Con un beso en el índice
despedías cada hoja
y los árboles pasaban
sobre tus manos
a través del cristal.
“No dejes de alejarte
de cuantos por saludarte
se arrodillan...”

El volcán nos hundió
en un cielo de luz incandescente.
Estrellas ciegas rompieron el sonido
apartándote de mí hasta el infierno.
Busqué tu mano tibia,
tu mano fría de sangre adolescente,
tu mano enamorada ayer eternamente,
tu mano de mujer para mi mismo,
tu mano de silencio para siempre,
tu mano ausente ya de ti, tu mano fuerte,
tu mano de Cavafis florecida,
tu mano de mi mano enraizada,
tu mano de verdad,
tu mano mía.


LOS INAMANTES

Es un amor tan frío,
inmaculado,
estéril de emociones
y de llantos,
que la vejez llega
inundando la mirada.

No hay ausencia
que sea eterna,
ni esperanza.
Como sarmientos,
las caricias
se entrecruzan.
La indiferencia
ha congelado la palabra.

Como el fruto
de un espino;
ácido y turbio,
los inamantes
inamanecen,
no habrá mañana.


LA CIUDAD ERA PARA LA VIDA


Para la vida;
busco para la vida
la realidad de ayer,
una razón de ser,
un punto de partida.

Sobre la calle
mentiras transparentes,
almas de arena muerta,
la mirada desierta,
el miedo entre los dientes.

Para la vida;
almendros, ruiseñores,
navegan el espacio
y la lluvia, que despacio,
despierta los olores.

Sobre las calles,
mil ojos que disparan
soledad aplastante,
la muerte en un instante,
los cielos no te amparan.

Para la vida;
la suave geometría
de las almas que crecen,
que nacen o perecen
en una sinfonía.

Para la vida;
mi casa, mi ciudad,
eran para la vida.



LA DISTANCIA EN EL AMOR


La distancia en el amor
marchita la ternura
y deja abiertas
las ventanas del vacío,
por donde trepan
los jazmines tóxicos
y las sombras del desasosiego.
Es mariposa tenaz,
que adorna con espinas de colores
las palabras que ayer nos abrazaban.
Siembra hojas muertas
en los jardines de los recuerdos,
crisantemos amarillos
en las hendiduras del tiempo,
abrojos como espadas
al calor del olvido
y una rosa muerta en cada recuerdo.
La distancia en el amor
es un camino breve,
donde las lágrimas en invierno
arrancan heridas como piedras
y dejan surcos amargos.
Los últimos pasos,
como dardos de castigo,
se hunden en los ojos de la lluvia
y en el barro humillado
de los desesperados.
Se muere la nostalgia
y el reloj golpea con indiferencia.


LA HUIDA


Me voy en tren por ver
pasar el mundo
sobre sus horizontes
fatigados,
que tus manos son hiel
en mis costados
y en tus labios me siento
vagabundo.

Me voy en tren, que el tren
es infinito
y me devuelve al gozo
de los sueños,
que los gigantes de ayer
hoy son pequeños
y las palabras de amor
hoy son delito.


Me voy en tren, que el tren
tiene destino
y una esperanza
en cualquier estación.
Me voy en tren, esa vieja
ilusión
para vivir por siempre
en el camino.



LLANTO POR SARAJEVO


Cuando el silencio reviente
la fuerza de la palabra,
Cuando las palomas crujen
el deseo entre sus garras.
Renace la indiferencia.
Aquí no ha pasado nada.

Los gorriones se revelan
bajo los cascos de nácar.
Los claveles con espinas
renacen en las ventanas.
Llueven deseos de sangre.
Aquí no ha pasado nada.

Cuando soy el enemigo,
la razón de la batalla,
el extranjero en tus ojos,
el blanco de tu mirada;
florecen libertadores.
Aquí no ha pasado nada.

Con jirones de la historia
hacen banderas, y trazan
entre los pueblos fronteras,
separando cada raza,
cada familia en su cueva.
Aquí no ha pasado nada.

Suenan himnos militares
vomitando en cada casa,
hieles amargas de odio
sobre palabras de plata.
Nacen los primeros muertos.
Aquí no ha pasado nada.

Flores de plomo candente,
sobre las tiernas espaldas,
echan raíces de fuego
dejando dormida el alma.
Son los frutos de la guerra.
Aquí no ha pasado nada.

Vienen jugando dos niños
con dos mariposas blancas,
un relámpago ilumina
la sangre sobre sus alas;
ellos son el enemigo.
Aquí no ha pasado nada.


La noche ciñe su infierno
sobre el dolor, que amamanta
corazones encendidos,
hirvientes por la metralla.
Cabalgan cuatro jinetes.
Aquí no ha pasado nada.

Negros en el horizonte

los días lentos cabalgan.

Apenas quedan estrellas

que nos recuerden el alba.

Con todo, dormid tranquilos

que aquí no ha pasado nada.



LLUEVE SOBRE LA VIDA

Sobre la vida, la noche

llueve llantos, llueve ausencia,

llueve palabras de fuego,

llueve lágrimas de arena.


La noche sobre la vida

llueve olvidos de impaciencia,

llueve pájaros de hielo,

llueve nubes de condena.


Llueve la noche a la vida,

llueve a la luna, la llena;

llueve la sombra a la luz,

llueve a la muerte la pena.


Llueve a la vida, la noche.

Llueve a la lluvia serena.



NACIDA EN MARZO

Sin ti,

Marzo no sería primavera,

ni las golondrinas

brotarían del invierno.

Habría noches apagadas,

como desiertos lánguidos y porosos,

por donde los suspiros

de los desesperados

huirían en busca de la luna.


Sin ti ,

Marzo no tendría regreso,

el otoño se dormiría

sobre las hojas mustias,

y el invierno moriría

de luz asaeteado.

No habría sombra

para los amantes desnudos,

y las heridas de los besos olvidados

serían contagiosas,

como el descuido.


Nacer del primer grito

de los cerezos despiertos,

de los almendros de blanco

enverdecidos,

es el sueño de Abril majestuoso

que tu arrancas de Marzo:

Es Primavera.



Mariña de Marzo


Había una mirada

sobre tu cuna de futuro,

cuando apenas navegar

era un silencio.

Una mirada con la luna de Marzo,

despertando jacintos, cerezos, tulipanes

y almendros encendidos.


Había una mirada

sobre tus ojos de agua.

Tu sonrisa de miel recién nacida

acariciaba una lágrima

y el beso de quienes eran tu dios

antes del cielo.


Tu mirada de hoy es horizonte.

Una lágrima de hoy, después de haber amado,

es una llave de plata

para la habitación fugaz de la ternura.

Si Marzo es Primavera

y mañana es posible aunque nos duela,

si una lombriz azul

hace de nuestro dolor un aleluya;

es por tu vida apretándonos la espalda,

regresando hasta nosotros sin espera.




MARZO


Marzo ya no es lo mismo.

Hay cifras que se quedan

sobre las golondrinas, a pesar de la lluvia.

Cifras que marcan muertos

anclados para siempre en el apeadero.


Una mano olvidada, un deseo,

un corazón reventado recubierto de amor.


Un niño que no llora,

porque su madre ausente

no le echa de menos.


Un amante en silencio

besando los cristales

del último vagón.


Ella sobre los adoquines

de una estación de paso,

herida para siempre

como si fuese ayer,

y no hubiese partido

hasta la indiferencia.


Sobre los adoquines, amapolas de acero

y un enjambre de bocas

que no buscan respuesta.


Hay un hombre de negro

sobre los adoquines,

cuya sombra se pierde

a los pies de Bagdad.

Hay un hombre de negro

con las manos ocultas

y los ojos vacíos

sedientos de verdad.


Lloran los horizontes

heridos de pasado,

una lágrima brilla

a los pies de Bagdad.


Marzo ya no es lo mismo,

ya no habrá primavera

y olvidarán su nombre

en la última estación.



MARZO DESPIERTA

Bajo los Abedules

tirabuzones blancos,

lánguidos, hilachados

sueños de Primavera.


Los Petirrojos lamen

huellas de caracoles

en un silencio hueco,

de grillos encendido.


Marzo desespereza

nidos de Adormidera

y llueven golondrinas

buscando la lujuria.


Sobre mi espalda lloran

hormigas cristalinas,

huyen las lagartijas

tejiendo las aceras.


Cárcabas, espolones;

humildes, insolentes,

arrastran Arco iris

navegados de estrellas.


Los párpados atrapan

luces de mediodía,

los oídos escuecen

sones de vida nueva.




MY LADY


My lady era fugaz,

como la mirada perdida

de una amante vergonzosa.

Era tierna y lejana,

una rosa de pelo gris

injertada de ausencia

y una mano de silencio

en las mejillas.

La veía llegar

cada semana

con el tiempo a favor,

sin resistencia,

arrastrando la luz

como los querubines

que ríen en la gloria.


Un jueves se durmió

bajo la higuera,

donde tejen melaza las abejas

y las amapolas blancas

se asustan como las mariposas.

Las rosas grises, si se van,

te dejan el corazón abandonado,

el alma fría y los ojos perlados

por el hielo fugitivo de su ausencia.


Las rosas grises, como My Lady,

son eternas diosas que se acunan

a la sombra de las pirámides

y se bañan en las estrellas del Nilo.

Sus ojos viajan sobre mi sueño.


(A “mi” Gata, muy suya)



NANA PARA UNA NIETA


Tiene mi niña en sus manos,
Pececitos sin palabras.
En sus pies sombras de luna
con estrellitas de nácar.

Duérmete niña mía,
que piensan las estrellas
que es mediodía.

Sus ojos como dos grillos,
de charol y madrugada,
ahuyentan la indiferencia
atrapando la mirada.

Duérmete niña mía,
que no piense la luna
que es mediodía.

Tiene mi niña en su boca,
una sonrisa encerrada
con pétalos de amapola
y trinos de rosa blanca.

Duérmete niña mía,
que no piensen los sueños
que es mediodía.

Entre tu vida y mi vida
una corriente de plata
llena el tiempo de momentos
que hacen de todo una Nada.

Duérmete niña mía,
que no piense la noche
que es mediodía.



NAUFRAGO


Sentado en la distancia
espero, ausente:
a que el sabor amargo
de abundancia,
que anida en los estómagos
repletos,
acorche el paladar de quien
no siente.
A que el silencio arranque
cabezas agrietadas.
A que en los aposentos amanezcan
cuerpos desconocidos.
A que los enemigos se prometan
odiosas amistades.
A que los regalos más inútiles
resulten elegidos.
A que los comerciantes se enriquezcan
vendiendo necedades.


YO,

que en un tiempo pasado
estuve a bordo,
regreso de mi mundo inexistente
en que vivir ni morir
es necesario.
Antes de que los perros
de la calle
rompan el renacer
del nuevo día,
con los restos hediondos
del naufragio,
buscaré un horizonte
todavía.



NAVEGAR CON TU NOMBRE


Tu nombre se hizo a la mar
en una hojita de almendro
con velas de mazapán.

¡Ay! quien fuese marinero,
¡Quien supiese navegar!.

Tu nombre sobre las olas
con sirenas de verdad,
salpicadito de estrellas.

¡Quien supiese navegar!

La mar ya lo va meciendo
con una nana de sal
que va susurrando el viento.

¡Ay! quien fuese marinero.
¡Quien supiese navegar!.

En la proa de tu nombre
hay un silencio encendido
que tu corazón esconde.

¡Ay! quien fuese marinero,
¡Quien supiese navegar!
para vivir con tu nombre
en la eternidad del mar.




NIÑA DE AGUA


Hay una niña de agua
con labios en terciopelo,
una sonrisa de estrella
vestida de caramelo.

La luna baja del sueño
con perlas en las mejillas,
lleva un barquito de vela
con las cejas amarillas.

Un príncipe, una rana,
se miran en los espejos
y las luciérnagas tenues
alimentan los reflejos.

Hay una niña de agua
con peces en la cintura,
jazmines lleva en sus manos
besándole con ternura.



NO SE POR QUE AMANECE

He visto tu mirada,
en el perfil herido
de los claveles rojos,
y no he sabido
si, en el horizonte,
quedan Primaveras
vivas en nosotros.

No se por que amanece,
si somos el invierno
y la escarcha
separa nuestros nombres,
no se por que amanece.

He oído tu palabra
en la distancia inmensa,
que han abierto tus ojos,
y no he podido
encontrar más respuestas
vivas en nosotros.

No se por que amanece,
si ya no somos nuestros
y el silencio
separa nuestros nombres,
no se por que amanece.



PARASITOS SOCIALES


Desde lo alto del abismo,
al que he trepado,
puedo mirar
los falsos infinitos
a los que vuelan
los hombres del vacío.

Mariposas de luz,

flores de invierno,

que se creen alondras

porque el viento

deposita sus cuerpos

clandestinos.


Adoradores necios

de la ausencia.

Mortajas de laurel,

dioses del fango,

pescadores de gloria

en ríos turbios

que no siembran

su vida,

parasitan.



ROMANCE DE JUAN

(A Juan Mª. Vendrell)

Sobre la sombra del aire

llevas tu mano encendida

de colores cristalinos

alumbrando una salida.


Una paloma de acero

azul, en la sombra anida,

a tus pies dos gavilanes

que la mantienen dormida.


Avanzas sobre caballos

en carrera enloquecida,

olas de nácar tus sienes

de una mar embravecida.


Las crines sobre la sombra,

sobre tu mano la brida,

el caballo sobre el tiempo,

sobre el caballo tu vida.



SENTADO SOBRE EL VIENTO

(Alzheimer)


Sentado sobre el viento,
como una colina de vacío
latiendo ante mis ojos,
siento la vida.

Algunas veces,
sobre la niebla florecen
dos palabras sin fruto,
dos palabras con sabor
a la miel de tu mirada
ya perdida.

Sentado sobre el viento,
atrapando los recuerdos fríos,
que se pierden entre los dedos
como arena de luz.
Rebuscando los jirones de mi historia,
los libros de códigos invisibles
con los que conquisté
el silencio de mi niñez.

Una lluvia helada
de nombres inútiles,
de bocas apagadas
como volcanes invertidos,
que me arrastra a la indiferencia,
me sumerge cada amanecer.

Sentado sobre el viento
miro mis manos ajenas,
mis pies de otro
caminando a un quimérico retorno.
Miro mis llaves inservibles
que golpean sueños cerrados,
ventanas a la noche ambigua.

En este naufragio impredecible:
tu caricia de azul,
amante y verdadera;
tu sonrisa tenaz
a pesar de las olas;
ese beso de seda
y agua dulce,
cálido como el vino rosado;
tu carne en salsa con setas
o el pastel de cabracho,
que no olvido:
son el ancla febril
que me mantiene,
aunque siga
sentado sobre el viento




SI HUBIESE MUERTO


Si yo me hubiese muerto
como los peces abandonados,
mañana hubiese sido lo normal,
un día luminoso;
algunos muertos de más en carretera,
otra mujer asesinada, y otro, y otra
por su mejor amante pasajero.
Un petrolero siembra dinamita
entre las caracolas aun dormidas
y el gobierno bosteza,
va de caza con descaro
mientras los corzos se avergüenzan.

Un urogallo se aposenta
sobre la placidez de los idiotas
y nadie busca la respuesta.

Si yo me hubiese muerto,
como los héroes imposibles
que navegan al sol de noche a noche,
mañana hubiese sido lo normal:
Ella no hubiese vuelto,
y en el buzón las cartas amarillas
buscarían otras manos perezosas
que les diesen la vida.
Porque el regreso del amor
siempre habrá sido tarde,
si yo me hubiese muerto ayer,
como quería.




T A L A

Algunas veces Tala,
sobre la vida llueven piedras
y silencio,
y buscamos palabras
que nos cubran.

Algunas veces Tala,
la sombra negra
de una niebla espesa
que nos hunde,
nos impide asomarnos
al camino,
y buscamos miradas
que nos llamen,
que nos alejen
del deseo del naufragio
para olvidarlo todo.

Por eso es necesario,
es inevitablemente necesario,
el movimiento leve
de una oreja,
para que el mundo gire
en cada instante.



TESTAMENTO

No quiero, cuando me muera:
ni lágrimas, ni oraciones,
ni coronas congeladas
con cintas y bendiciones.

Ni promiscuos velatorios
con gentes recién llegadas.
Ni coro de monaguillos,
ni beatas adiestradas.

Ni que pidan a un hermano
una última corbata,
ni un traje recién planchado,
para cuando hiciese falta.

Ni cristos crucificados
en doradas hojalatas,
ni Marías Magdalenas
en horas extraordinarias.

No quiero, cuando me muera,
testigos de mis batallas,
ni oradores de ocasión,
ni vendedores de lágrimas.

No quiero que mis amigos
renazcan como la grama
y traigan, en terciopelo,
nuestra época dorada.

Ni griten que era hombre bueno
y nadie se lo esperaba.
Ni tan dolorosa pérdida
no podrá ser reparada.

Yo quiero, cuando me muera,
si no estoy lejos de casa,
mi último libro de versos
en un rincón de mi cama.

De los robles de la huerta
los brotes de alguna rama
y del castaño del fondo,
si es que tuviese, castañas.


Una flor; si hubiese Hortensias
o, tal vez, alguna Dalia.
Una vara de Rosal
y el abrazo de mi Amada.

Que repartan mis cenizas
sobre una tierra labrada,
si no puede ser mí Tierra,
cualquier tierra es mi morada.




TIEMPO GRIS


Está lloviendo gris abandonado,
gris lánguido, incierto gris,
gris amargura.

Gris de palabras nuevas sin pasado.
Gris gélido, muerto gris,
gris de estructura.

El pensamiento gris ha inundado
un pálido hombre gris
en gris locura.

Si está lloviendo gris abandonado
huyamos a cubierto
mientras dura.



DE TRES LAGARTOS

Lo había dicho el gallo,
el de la iglesia,
el que tan sólo
un ojo tiene;
el mismo en cada lado:

que en un cuenco de barro
tres lagartos,
con agua lleno el cuenco
y tan sólo
el cuenco, el agua y
tres lagartos.

Que el sol de mediodía
calentase
el agua clara,
y los lagartos, lentos,
como en sueño,
esperasen el tiempo,
y luego...
nada.

Y que pasasen días,
mediodías
y noches encendidas
luna y plata.
Que nadie más supiese
ni mirara
el cuenco, los lagartos,
ni aquel agua.

Que hiciese en tres montones
siete granos,
que uno cada noche
entresacara,
y el último,
lo echase a los lagartos.

Y a la noche siguiente,
luna y plata,
sobre un blanco de lino,
derramara
el cuenco con el agua,
y los lagartos...
ya no estaban.
Se fue filtrando el agua
y en el paño
se quedó
como polvo
rojo y grana.

Que en un pañuelo en seda,
bien tejido,
de mariposas finas,
de alas blancas,
derrame el agua
que deja,
sobre las mariposas,
verdes alas.

Que ponga el cuenco al sol
veintiún días,
con veintiuna noches
luna y plata.
El agua se me fue
dejando el fondo
azul,
azul amante,
de terciopelo azul,
azul brillante.

Con el polvo rojo
escribo versos,
versos de Amor que duelen
en el alma,
el tiempo se me sube
a la garganta
y me aprieta en el párpado
una lágrima.

Con el polvo azul
de terciopelo,
escribo entre silencios,
cuando me hablan,
aquellos que han cruzado
mi camino
y se han quedado dentro
y me acompañan.

La gente, que pasa
a nuestro lado,
no entienden lo que escribo,
pero extrañan
aquella tinta azul,
de terciopelo,
azul brillante
que no dice nada.

Y no saben leer
lo que decimos,
se detienen a ver
y luego pasan.

Me guardo el polvo verde
por si un día,
que ya no escriba azul,
ni rojo y grana,
o ya no quede nadie
en mi camino
que se me meta dentro,
como en casa,
tenga que tomarlo
poco a poco
en veintiuna noche
luna y plata,
como quien se va
bebiendo el tiempo,
por que ya no me quede
ni esperanza,
ni lágrimas que quemen
en mi párpado,
ni sueños que me aprieten
la garganta.



TRISTE TANGO

El día en que a Cupido
le arrancaste la venda
florecieron los hongos
a nuestro alrededor.
Murieron mariposas
en tus negras pestañas,
tus ojos azabache
perdieron el color.

El día en que a Cupido
le arrancaste la venda
fueron tantas las horas,
tan lento mi dolor;
que las rosas durmieron
y no fue primavera,
el futuro no estaba
hasta un tiempo mejor.

El día en que a Cupido
le arrancaste la venda
la noche se hizo vino,
y el día, el día no volvió.



TU NOMBRE

(Pilar)

El tiempo se duerme
si digo tu nombre;
hasta el mismo cielo
se torna más denso,
apenas el aire
murmura un susurro
y llora el silencio.

Tu nombre en los labios

es como la fuente

que inunda de sueños

la tierra sedienta.

La Vida es tu nombre,

su ausencia el desierto

y sigo viviendo.


Tu nombre es incienso

y en el mar corales,

semillas de fuego

en mi pensamiento,

pronuncio tu nombre

como una plegaria,

y sigo viviendo.


Para las ausencias

yo rezo tu nombre.

Para los olvidos

tu nombre es recuerdo,

cuando el universo

me aplasta la frente,

tu nombre es inmenso.


Enciendo la luna

si digo tu nombre.

Sembrado de estrellas

amanece el cielo,

cuando en mi garganta

florece tu nombre

y mi vida entera

se abriga en su seno.



VAN DRELL

Si yo fuera la luz,
si fuese el tiempo,
si fuese la distancia
en la existencia.
Si fuese la mirada
de un ausente,
la palabra, el comienzo,
el horizonte.
Si fuese la mañana,
el mediodía.
Si fuese atardecer
de primavera,
si fuese caballero
de dragones.
Si fuera un dios terrible
y melancólico.
Si fuese catedral
de terracota,
flor de cristal
tejido al fuego.
Ferrocarril de mar
y acantilado
huérfano de metal.
Si yo fuera Merlín,
si fuese Ulises.
Si fuera Genofonte
y Don Quijote.
Si fuese realidad,
si fuese sueño,
si fuese una luciérnaga
en papel;
sería la pintura
de Van Drell.


Comentarios al autor sobre este escrito.
Grupo Literario Encuentros
Att.
.José Luis A. Quintana
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