MUJER DE BAMBÚ
Apenas tu mirada
y tu sonrisa
se asoman levemente
a la mañana,
más eres tu mirada
cuando dices,
y eres tu sonrisa
cuando callas.
Te pienso cuando sueñas,
y estoy cierto
que tus sueños son agua
dulce y alma,
con vuelos de azucena
enardecida,
por mariposas reinas
deshojadas.
Tu cuerpo es luz y sombra
de una estrella
alargada, sutil,
enamorada;
como bambú de humo
en Primavera,
florecido de cielo
azul y llama.
Apareces tan firme,
eres cobijo,
que la razón se queda
cuando hablas
y dejas que se duerma,
como lluvia
compartiendo su sombra
en la palabra .
LOS AMIGOS VIEJOS
Al otro lado del espejo,
donde no hay tiempo,
donde no hay días para contar:
tal vez resida el paraíso.
Tal vez los deseos
no sean necesarios,
ni la satisfacción
que da un regreso.
Tal vez no exista olvido
y los recuerdos
no puedan sorprendernos,
como los niños.
Al otro lado del espejo,
donde las manos son tibias,
como de espuma celestial
y pájaros de nieve.
Tal vez los amigos
sean centenares
y los apartes, para dormir
a pierna suelta.
Tal vez no sean necesarios,
ni un vino tierno, el fin de semana,
nos acerque a la guerra fugaz
de los veinte años.
Aquí abajo, muy abajo,
donde la tierra duele,
y las sombras se mueren
cada noche de invierno.
No existe otra vacuna
contra los golpes canallas,
que la presencia tenaz
de los Amigos viejos,
LOS CONSTRUCTORES
No es fácil ser ladrón de
siete suelas,
ni ser emperador del contrabando,
hay tantos tontos que lo están
probando
que a fuerza de robar crean escuelas.
Convierten patatales en parcelas,
maestros son del recalificando,
a fuerza de hormigón están
logrando
que las playas se nombren con esquelas.
No es posible que tanto delincuente
disculpe el latrocinio con razones
y pueda así vivir tan ricamente.
De tanto aprovechar las ocasiones
cualquier verano le hincarán el
diente
al mismísimo jardín de
los Borbones.
DE PRONTO, MUJER
(A Nadine)
Parece que has nacido mujer,
y de repente
el mundo se ha hecho muy pequeño.
A tu lado los pasos van tan lejos
que los caballos azules no te alcanzan.
Te asomas y
sonríes,
con esa luz
que llueve en los altares
donde dicen
que el cielo está
más cerca,
con esa
infancia trenzada sobre el pelo
y la mirada
de sol abriendo Mayo.
Vivir
así,
con tu palabra
besándonos la
frente
y luego buenas
noches, sosegada de mar.
Haciendo de la
sombra mediodía,
de tus manos
de lluvia Primavera.
Vivir
así,
la vida es un
consuelo de incienso
cuando llegas
a casa y es Diciembre.
Cuando dejas
tu mano
en la almohada
fugaz de cada lágrima.
Apenas era
ayer, y ya eres todo
lo que, quien
todo da, hoy necesita.
Eres la copa
de la llama eterna
de una vida
que en ti trajo la vida.
Has nacido
mujer, y yo te miro.
POR TI LA
REVOLUCIÓN
(A Juan Vega, guerrillero de la vida)
Las heridas de la tierra
secas de olivos y sangre,
en Herrera tejen hambre
con los gritos de la guerra.
Juan Vega cruza el Genil
tras la llama de una huella
que dejó escrita su estrella
sobre la lluvia en abril
Huérfano de terciopelo,
sólo le queda la vida
del futuro, detenida
entre las llagas del suelo.
Para la noche sin besos,
ni brazos para el sosiego,
el corazón busca fuego
en los ojos más espesos.
No le duele la aceituna
sobre la espalda clavada,
ni la frente desgarrada
por el filo de la luna.
Ni los cuchillos de fuego,
ni las palabras ausentes,
ni las miradas candentes,
ni el turbio desasosiego.
Deshojada lleva el alma
de navajas encendida,
mariposa infanticida
en el hueco de su palma.
¡Deja el llanto del Genil!
donde la pena se riega.
¡Renace como Juan Vega!
¡Okupa el ferrocarril!
VIVIR DE AMOR
Sobre mi vida tu vida,
sobre mi tiempo tu alma,
sobre mis sueños tus ojos
y tu generosa calma.
Camino para tu pie,
piel quiero ser de tu espalda.
Sobre tu mano latiendo
mi corazón, en tu palma.
Si los días te golpean
yunque soy, si eso te salva.
En las noches de tormenta,
de tu velero soy jarcia.
Si duermes
sobre mi sueño,
si lloras sobre mi lágrima,
será dulce mi camino
en tu generosa calma.
ELEGÍA A MIGUEL
ARAÚZO
Por el cinco de mayo
cruzó una yegua
con los cascos de hielo
y el alma prieta.
Fue mediodía,
Él dejó de ser tiempo,
como solía.
Por el cinco de mayo
llovieron piedras
como lágrimas grises
de arena muerta.
Tejieron rayos
en la crin azabache
de diez caballos.
Por el cinco de mayo
llegó desnuda
el filo de una sombra
contra la duda.
Inoportuna,
las manos calcinadas,
frías de luna.
Por el cinco de mayo
peces de plomo
hundieron mi recuerdo
de niño solo.
De mi ventana,
arrancaban espinas
cada mañana.
Por el cinco de mayo
blancas espuelas
labraron tus mejillas
con acuarelas.
Sobre tu frente
se licuaron los besos
de miel caliente.
Por el cinco
de mayo
se fue tu
nombre,
con un
niño de sueños
que se hizo
hombre.
Se
clavó el rayo
en tus manos
de azúcar,
cinco de mayo
ROMANZA DE ANTONIO
PEREZ
Soy Antonio Pérez
de Castro del Río,
tengo el señorío
de buen cordobés
y si me golpea
cualquier desafío,
me planto, sonrío
y lo vuelvo al revés.
Pilar fue mi madre,
pilar de mi vida,
ganó la partida
a la adversidad,
apretó los dientes,
como aquellas gentes
que hacen de la tierra
universidad.
Estuve en
Sevilla
tal vez de estudiante,
por las noches cante,
por el día más.
Crecí
entre las manos
de primos, hermanos,
con blancos y tintos
forjé su amistad.
Soy Antonio
Pérez,
un cordobés fino
que buscó el camino
en la gran ciudad.
Arranqué
el sustento
de cada momento
que atrapó mi mano,
en la soledad.
Fue clareando
el cielo,
abriendo fue el día
y llegó María
a mi realidad.
Su fuerza
constante
hizo, en adelante,
milagros y besos
mitad por mitad.
Y llegó
la niña,
¡Oh! que gran comienzo,
y llegó Lorenzo
y luego Joaquín.
Comiendo en
verdad
que hacían estragos:
besos y milagros
a cuarto y mitad.
No
acabó la historia,
y entre tiento y tiento
falló la memoria
tan solo un momento,
por qué no lo sé
que a los nueve meses
nos nació José.
¡Cuanta
algarabía!
hoy, con tantos nietos.
¿Recuerdas María
tu vida y la mía
en tantos aprietos?
Yo
sueño y me río:
Soy Antonio Pérez
de Castro del Río.
NAVIDAD 07
(A Juan Mª Vendrell)
Cuando pasen los días
con los hombros heridos
regresaremos a las palabras,
a los sueños de luz,
donde solías atrapar a las luciérnagas.
Haremos una ventana,
con los pinceles de armiño
y el suspiro pertinaz de una polilla.
Cuando pasen los días
con las manos olvidadas,
buscaremos el nombre
para los nuevos poemas extendidos,
para los ojos de los druidas sobrios,
que se aprietan en los troncos amanecidos.
Mientras,
el tiempo dormita en la pared del reloj
y el invierno se enciende con Diciembre.
Regresarás con el último año deshojado
y una mancha de azul entre las uñas:
Todo será un lienzo nuevo.
BALBINO
Nasciche pra mala honra
e mal camiño che deo
o teu pai de camiñeiro
i a tua nai do que podeo.
Balbino de trasouteiro
deuche o mundo que chorar,
por nascer tras o palleiro
do cura de Foilebar.
E cando medres, Balbino,
as dar moito que falar
porque tes Ley na tua testa
e na tua ialma bonda.
Na casa do
Cascalleiro
medrache cos bois que oxe ai,
e comiche dos farelos
que eles quixeron deixar.
Vestíronte
de farrapos
os da casa de don Xan,
por catro paos pra unhos zocos
que fixeche no Nadal.
Balbino de
trasouteiro
os que te viron medrar
din que fuche sempre home,
nunca te viron xogar.
O crego di
que no inferno
téñenche feito fogar
por que lles dis co teu Dios
non come tan branco pan.
Tamen din
qu'eres xudio
por que non sabes rezar,
nin vas a misa os domingos,
nin tes festas que gardar.
Eles non
saben, Balbino,
co Dios que tes no pensar
non necesita d'Eirexas
nin días de folgar.
Il é
pra todos los días
e pra todos é igual,
non ten días de traballo
e días de descansar.
Balbino de
trasouteiro
canto lles queda que andar,
pra ti, que vives de pe,
o camiño feito está.
Pero vai
quedo, Balbino,
que non falla no logar
home que che teña teima
porque non sabes calar.
O Tempo
vaise, Balbino,
as estrelas veñen xa,
eo voume po lo camiño
que moi cedo vas trochar.
Hasta logo
rapaciño,
deche Dios bon camiñar.
Alí
onde Castelao,
Curros,
Cunqueiro, Murgía,
Pardo
Bazán,
Rosalía,
e
poide que
Valle Inclan,
din
que tes un
anaquiño
de
Anguieiro
moi
pequeniño,
cun
castiñeiro,
e
sentádevos
a falar.
Poñedes
de volta e media
cregos,
caciques, gobernos,
leis,
trabucos,
ceo, inferno
e,
si se tercia
falar
da
irexa, non
esquecedes
nin
a sua
santida.
Equi mentras,
caladiños,
embaucados
cas
parolas
dos
señores
da ciuda,
non
levantamos
os ollos
pra
que non
vexan as bagoas,
agardando
pra
mañá.
Os mozos son
señoritos,
non
levan zocos,
nin pana
e
non torcen a
soa.
Deixan
as casas,
as terras
e
van poñer
o pescozo
os
xugos da
capital.
Crense, os mal
pocadiños,
que
van facer
gran fortuna
traballando
pros
demais.
Cando
a fame na
tua casa,
e
millor que en
casa axea,
que
por ti non
van mirar.
Xa non hai
vacas da terra,
todas
veñen
do extranxeiro
e
non saben
traballar.
Pintas,
pequenas, sin cornas,
mais
parecen
cabras tolas,
vergonza
nos
debía dar.
¡Onde
van!
nosa Morita,
a
Castaña
ou a Caldela,
aquelo
era outro
cantar.
Aquelas
si que
eran vacas,
que
che doia na
ialma
cando
as tiñas
que ceibar.
Aqueles ollos
tan doces
decian
mais c'as
parolas,
non
precisaban
falar.
E todo aquelo
acabouso,
pouco
a pouco
foise indo...
agora
Tú
tamen te vas.
Foise
tamen a
figueira,
a
vesta, o can
do palleiro,
as
cereixas e as mazás.
O
ir traballar
de roga,
amasar,
roxar o
forno,
ir
o muiño
e mallar.
Xa
non ai medas
nas airas,
non
ai palla nin
palleira,
nin
ai fabas que
secar.
Nin home que
mate os ranchos,
nin
mozas que
aten chourizos,
nin
tripas ai
pra lavar.
Non
ai quen cabe
na horta,
nin
quen encabe
as cebolas,
nin
ai millo que
esfollar.
Nin tempo pra
contar contos,
nin
nenos ai pra
escoitalos,
nin
contos ai
pra contar.
Tanto tempo
estivo todo,
e
agora xa non
está
que
e millor
irse, Casiano,
non
ai por quen
agardar.
Que
todo aquelo
acabouse,
pouco
a pouco
foise indo,
e
agora Tu tamen
te vas.
MAL
POCADIÑO
Pasan
anos,
días
pasan,
tan
lonxe da miña terra
o
meo corazón se abrasa.
Abrasado
bou morrendo
camiñando
mal camiño
detrás
de calquer que pasa.
Que
pasa tan paseniño,
que
non me deixa falarlle
por
se desperta o fouciño.
Fouciño
que vai segando
a
feito d'atras pra diante
tod'os
que vamos trouchando.
Trouchando
mil carrilleiras
por
atopar un atallo
pra
levar palla a palleira.
Palleira
dos nosos anos,
gando
do noso cortello,
engañadiños
que vamos.
Que
vamos mal que non queira
o
pedanio ou o cacique
que
se esquece na lareira.
Na
lareira que, nas noites
que
xime o vento do Norde,
recórdache
que non loites.
Que
non loites nin remexas
nos
concellos nin parroquias
anque
a reventar te vexas.
Te
vexas asoballado
como
un boi baixo do xugo
ou
macho diante do arado.
Do
arado que sangra a terra
que
che albizcou u patrón
despois
que perdeche a guerra.
A
guerra que non fixeche
porque
non tiñas por que,
pero
que loitar tuveche.
Tuveche
que ver morrer
os
amigos d'outros tempos,
a
xente do teo querer.
Querer
que non che faltou,
cando
didiante da rexa,
a
tua nai xe falou.
Falou
si poido falar,
desque
deixaches a casa
xa
non fai mais que chorar.
Chorar
e deixar que o tempo
faga
do dor, pouco a pouco,
o
nicho do testamento.
Testamento
que non e
sosego
pra calquer home
que
poida terse de pe,
ou
que asoballado afogue.
COPLIÑAS DE
TRES CANTOS
MÚSICA: Popular LETRA:
XL Ferreiro
Teño
un amor en Tres cantos
outro en Souto
de Viñuelas.
Teño un
amor en Tres cantos
outro en Souto
de Viñuelas.
Miña
muller na Coruña
non sei que
facer con elas,
miña
muller na Coruña
non sei que
facer con elas.
(Estribillo)
Vivir en Tres
cantos
que bonito
é,
andar de
baranda
e dormir de
pe,
e dormir de
pe,
e dormir de
pe;
vivir en Tres
Cantos
que bonito
é.
Teño
un amor en Viñuelas
e outro
teño en Tres Cantos,
(Bis)
meu home
sempre na cama
non sei que
facer con tantos.(Bis)
(Estribillo)
Tres Cantos
non ten xurelos
e tampouco ten
sardiñas. (Bis)
Pero ten
unhas rapazas
que son moi
axeitadiñas. (Bis)
(Estribillo)
Os rapaces de
Tres Cantos
de arados non
saben nada, (Bis)
pero a
hortiña que eu teño
a man queda
ben labrada.(Bis)
(Estribillo)
Tres Cantos
non ten un Teixo,
Carballo nin
Castiñeiro.(Bis)
Pero hai un
Centro Galego
que lle zumba
no pandeiro.(Bis)
(Estribillo)
Con esta xa me
despido
como fai un
bon galego,(Bis)
en tan boa
compañía
estou vivindo
no ceo.(Bis)
(Estribillo y
final)
LOS BANQUEROS Y EL ROCK
(Fábula
para egoístas)
Estando
reunidos los Banqueros
tomando
decisiones importantes,
oyeron los
sonidos disonantes
que escupían
las ventanas del tercero.
¡No es
posible! se dijeron al instante,
que haya gente
que se pase el día entero
tanto en Julio,
en Septiembre o en Enero
preocupados
solamente por el cante.
Decidieron
enviarle un mensajero;
enfundado en
traje azul, muy elegante,
presto el móvil,
la sonrisa triunfante
y en la mano
maletín de negro cuero.
¡Cuan
extraño es verlo aquí! dijo el vecino.
¿Como
osáis bajar del cielo hasta el tercero?
No diréis
que precisáis de mi dinero
o, tal vez, ¿Es
que extraviasteis el camino?
Es hablaros
del futuro, lo que quiero,
de ese hilo de
la vida, que es tan fino
que debemos
proteger nuestro destino,
¿Quién
mejor hay para eso que un Banquero?
No debéis
ir proclamando al mundo entero
que el futuro os
importa un pepino,
que es mejor
vivir el día como vino
sin pensar que
es un momento pasajero.
¡¡Corta
ya!! gritó el atónito Rockero,
vuestro rollo me
lo se ya de memoria,
solo falta que
me salgas con la historia
de pensar en un
mañana venidero.
Si no hubiese
tanta gente preocupada
de guardar, por
lo que pase al día siguiente,
esta vida tal
vez fuese diferente,
la miseria
habría sido derrotada.
Comerciando
con
el miedo de los hombres
os
creéis
que controláis el mundo entero
y
os escuece que
lo cante este Rockero
del
cual no
sabéis siquiera el nombre.
Entretanto el
futuro, que paseaba,
estando
los
Banqueros reunidos,
al
verlos tan
entretenidos,
Miró.
.
., se fue... y no dijo nada.
Y un día
oyó cantar a un mensajero,
enfundado
en
traje azul, muy elegante,
que
la vida hay
que vivirla en cada instante
a
pesar de lo
que digan los Banqueros.
MORALEJA:
No
hay futuro,
que
no llegue
mañana.
Ni presente,
que
venga al día
siguiente.
DANZAD
Danzad,
sobre las mariposas,
lentamente suaves,
una mano dibuja
un silencio ondulante.
Danzad,
sobre los querubines
posas tus pies de pluma
y el espacio detiene
el tiempo en un instante.
Danzad,
sobre las olas tristes
mil medusas de cielo
transparentando altivas
un cielo más brillante.
Danzad,
sobre palabras sordas,
sobre los días huecos,
sobre las horas muertas,
sobre las sombras vanas.
Danzad, Danzad...
seguid siempre adelante.
LA POESIA
(A UNA MUSA QUE SE FUE)
Creí que
era dolor la Poesía
y quise, por mi
bien, abandonarla;
mas todo fue un
error, yo no sabía
que hasta el
mismo dolor es Poesía
y el poeta jamás
puede olvidarla.
Por eso, vuelvo
hoy a mi camino
poniendo el
corazón en la palabra;
olvido lo que
fueron mariposas,
que ocultan las
espinas de un destino
revoloteando
ajenas en las rosas.
Si ya no tengo
un Cáliz que recoja
las gotas de
rocío cada día.
Si no tengo una
mano que acaricie
mi mano quieta y
mi frente fría,
creeré
estar loco y ser Poeta,
mas no será
un dolor la Poesía.
N
I C O L E
La Reina de
Bretaña
tiene una rosa,
con alas de
silencio
y de mariposa,
a nadie extraña,
conociendo tu
mirada
que es de Bretaña.
PARA JULIA
(que no sabía si
nacer)
Lenta llegas,
como la Primavera
de flores incipientes
Y te entregas
a una enredadera
de brazos impacientes.
Como las golondrinas,
huyes y regresas.
Igual que las mareas,
tejiendo
espumas finas
y promesas,
al cielo coqueteas.
Nuestro
momento
Julia, has elegido,
tenemos suerte:
el mundo ha sonreído
hoy, por tenerte.
POEMAS PARA NIÑOS
PIRATAS
Yo, que he sido
capitán
en un barco
ballenero,
jamás he
visto pirata,
por feo y mal
encarado,
que no tuviese
atrapado
en su pecho un
corazón
más
grande que un galeón.
Piratas tan
poderosos
que, cuando
rugen al cielo,
sólo les
responde el trueno.
Ordenan tensar
las gavias
y cruje el palo
mayor.
Con la proa a
Barlovento
hacen el último
intento
por huir a las
Antillas.
Buscando un
viento mejor
y un cielo con
mil estrellas,
para morirse con
ellas
sin escorar a
Babor.
Que ya no
quedan lugares
donde esconder
un tesoro.
Ni capitán
de navíos
con diez cañones
por banda,
ni bucaneros con
loro
relatando
desafíos.
En los puertos
no hay: posadas
ni tabernas ni
cantinas,
que tengan
desesperadas
mujeres
enamoradas,
ni espías
en las esquinas.
Ni marineros de
Ron
a una botella
abrazados,
cantando,
desafinados,
siempre la misma
canción
de amantes
desengañados:
Es la mujer,
como el vino,
amargo y dulce
a la vez.
Es la mujer
como el vino:
si no la sabes
querer,
navegaras
sin destino.
El vino es
esa mujer,
que enturbia
la vida a sorbos
si no la sabes
beber.
Un día
rompen amarras
y no regresan a
puerto.
Al final del
malecón,
en un pueblo
marinero,
duerme el casco
de un velero.
Y, según
la tradición,
que todo el
pueblo relata,
son los restos
del naufragio
de algún
temible pirata.
LA
NIEVE
Llama
el día
a
mi ventana,
lentamente
me
levanto,
al
asomarme
descubro
el
jardín
blanco,
muy blanco.
Mil
mariposas
el
cielo
cruzan
revoloteando,
se
van posando
y
el suelo
se
queda
blanco,
muy blanco.
En
el patio
del
colegio
los
chicos
están
jugando,
con
alguien que va
vestido
con
traje
blanco,
muy blanco.
A
la salida
corremos,
el
sol
nos
está esperando...
las
mariposas
se
han ido.
Sólo
en el patio
ha
quedado
un
niño
que
va vestido
de
traje
blanco,
muy blanco.
A BONY
Mi ruidoso
ratón
roe los recios
barrotes
y el ruido
de su roce
ronronea
en mi recuerdo.
Repasa y pasa
royendo,
el ronco son
repitiendo,
hasta que acabe
rompiendo
los barrotes,
mi ruidoso
Ratón.
SUEÑOS
Mami,
he soñado esta noche,
con
un caballito blanco,
con
ojos azul de cielo
y
las crines como un manto.
Papa,
he soñado esta noche,
con
un pajarito blanco,
con
alas de terciopelo
volando
alto muy alto.
No
quiero que me despiertes
si
mañana estoy soñando,
porque
asustas mi caballo
y
mi pajarito blanco.
LA
CARTA
Hoy
te escribo, mujer,
en
la distancia,
donde
mi espalda
no
encuentra tu refugio;
donde
la noche
se
vuelve sola y tibia
y
no parece llegar
la
madrugada.
La
mar, inmenso azul,
es
más inmenso
cuando
sé que no está
ya,
tu mirada;
ni
esa mano perdida
en
un tropiezo,
ni
la tierna cadena
que
me ataba.
De
nuevo el viento empuja
aquellas
velas
de
una nave
que
creía varada;
atrás
se va quedando
un
nuevo puerto
y
un adiós cristalino
en
la mirada.
Tal
vez no recibas
esta
carta,
ni
siquiera recuerdes
mi
palabra;
la
distancia dará
paso
al olvido
y
ya no volverá
ningún
mañana.
EL
SILENCIO
El
silencio,
si
es amargo, es eterno,
es
infinito.
La
desesperación de una palabra.
Tu
propio corazón
se
hace silencio,
y
el incesante palpitar
se
calla.
Es
dolor amar en el silencio.
El
Amor es respuesta
aún
sin palabra.
Es
la luz de una estrella
en
lo más alto,
y
el reflejo sutil
de
una mirada.
El
silencio, en el amor,
es
agonía,
un
camino hacia el fin
para
quien ama.
El
silencio...
si
es amargo, es eterno
es
infinito.
Si
es un dulce
silencio,
si
es un camino
en
la tormenta final ya desatada.
Si
es la última
puerta
de salida,
cuando
el vértigo
enturbia
tu mirada,
los
que te hablan
se
van quedando lejos
y
en tus oídos golpean las palabras.
Si
es un dulce
silencio,
si
es querido,
es
la vida interior
de
mil palabras.
DORMIDOS EN SU TIEMPO
He visto el
tren azul de los idiotas
varado en el
final de alguna vía,
el tiempo va
muriendo cada día
con ellos
discutiendo de gaviotas.
Debaten si
son perlas, o son gotas
de agua, la
lluvia que caía,
y creen
descubrir la poesía
al ver en un
cristal mil lunas rotas.
Hay
quienes, permaneciendo varados,
disputando
cual es el buen camino,
insisten en
que son los avanzados.
Conocen lo
humano, lo divino,
se creen,
como dioses adorados,
cumplidores
al fin de su destino.
LA ULTIMA
COMPAÑERA
Azules ojos
mustios, siempre hundidos
en olas
tenues, cóncavas, abiertas;
sombras de
luz herida, aguas muertas,
torrentes
son de ayer embravecido.
Caballos
negros de horas, hoy heridos,
a mis venas
en flor dejan desiertas,
huyendo de
mis manos ya cubiertas
con el manto
cruel de los olvidos.
Dispuesto
ya, el último viaje,
al florecer
la dulce primavera
me
encontrará ligero de equipaje.
Mi cuerpo
libre, tu palabra espera
para dejar
el último andamiaje
uniéndome
contigo, compañera.
SUEÑO DE AMOR
Sobre mi pecho duermes,
después de habernos
dado
para llenar la vida
de eterno sentimiento.
Yo
recojo tu pelo
de
besos encendido,
entrecierro
tus labios
y
respiro tu aliento.
Contra tu piel desnuda
sombras
de luna llena
siembran
versos azules
de
amante enamorado.
Busco tu abrazo lento,
tu
mano entretejida;
solo
encuentro la herida,
otra
vez he soñado.
TU,
MI LABERINTO
El
infinito es fiel,
desconcertante,
es
ciertamente un dios
desconocido,
y
tus palabras son
un
infinito
cuando
en el tiempo
se
pierden,
como
escarcha,
bañada
por un sol
mustio
y cenizo.
El
tiempo no es el tiempo,
es
el silencio.
Es
la nostalgia fría,
derramada,
como
un copo de nieve
en
la tormenta.
Es
un amor febril,
no
es un Amor,
no
es nada.
Y,
en el silencio extraño
del
espacio,
entre
tenerte Amor
o
desearte,
no
existe nunca un punto
de
partida.
Siempre
es un caminar
al
infinito
y,
el infinito es fiel,
desconcertante,
es
el lugar eterno
de
salida
para
no llegar nunca
a
alguna parte.
Para
Amarte mañana
y
hoy no Amarte,
para
ser imposible
el
infinito,
es
preciso que yo
pueda
olvidarte.
A LA MONTAÑA
Olvido que me soy, hasta la muerte,
desde que tu mirada me intimida.
Avanzo a ti, a tu palabra viva,
a tu naturaleza realizada.
Como a una eternidad que necesito
cabalgo en tus oídos, en tus
gargantas,
sobre tus paladares de aguas libres
para volver a ser un infinito.
Sólo soy dios cuando me
arrastras
hasta tus corazones verdaderos;
dejándome dormido de pasado,
huérfano de una vida que no
habito.
Contigo yo no
soy: somos la tierra,
somos la
creación y el universo,
somos
melodía silenciosa
de una coral
que avanza sin mis venas.
De ti tomo la
vida, la palabra,
tomo el camino
necio del fracaso
para los que
vivir es una espera
donde enterrar
los dioses del vacío.
ADIOS A LAS PRINCESAS
Un día las princesas
dejan de amarte
y el universo se torna perezoso.
Las estrellas se duermen
y no amanece,
una luna vacía yace sin sombra.
Un día las princesas
nacen de piedra,
reposan su cabeza sobre alabastro.
Una mano de mármol
mece tu cuna
y rechinan sus perlas contra tus
dientes.
Las princesas regresan
sin ser las doce,
arrancan de la noche besos de invierno.
Yo cierro la esperanza
y el horizonte
se aleja presuroso sobre las horas.
AMOR HERIDO
Ya llueve
sobre el amor herido,
pétalos desecados
nacen en el polvo
de los días.
Estrellas marchitas,
que se clavan
en las sombras
de nuestros pies.
Lágrimas muertas
hablan sobre la arena
dibujando silencios
en el camino,
llanto de tormenta fugitiva
que, apenas cae,
desaparece el agua,
solo deja ausencia,
huella necia
de lo que pudo ser el mar.
ALGUNOS HOMBRES
Hay hombres que nacen antes,
hay hombres eternidad,
hay hombres que llegan siempre;
los otros vamos detrás.
Hay sembradores de sueños,
hay luchadores de paz,
agricultores de estrellas;
los otros vamos detrás.
Hay hombres que miran lejos,
más allá de la verdad,
al otro lado del tiempo;
los otros vamos detrás.
Hay pueblos que son un hombre,
hay hombres que son lugar.
Hombres, mujeres inmensos;
los otros vamos detrás.
Hay hombres que son silencio
y no dejas de escuchar.
Hay hombres que son de lluvia
tan fértiles como el mar,
Hay hombres que el infinito
no ha podido limitar.
Hay hombres para los dioses,
los otros vamos detrás.
ALMA
DEL SUR
(Juan Vega Cabello)
Vientos que llegan del sur
lloviendo sueños de albahaca,
canciones de limonero,
sonrisas de arena blanca.
Poemas de hierbabuena
con zarcillos de la Alhambra,
en la estacion de Marchena
se arrancan por una Zambra.
Habla Juan Vega Cabello,
la luna de plata y seda
se enreda sobre su cuello,
la noche, noche se queda.
Relámpagos de aceituna
le abrasan en la garganta,
su voz es como ninguna
cuando a su tierra le canta.
Entre sus manos de olivo,
tiernas, fuertes, verdaderas,
por rescatar del olvido,
el alma se desespera.
Que largo que fue el camino,
que dulce la Primavera
que le arranco a su destino
en tantos años de espera.
Habla Juan Vega Cabello,
sobre el yunque de la fragua
rompe la noche un destello
que deja encendida el agua.
Eterno nace el momento,
entre las sombras del día
galopa su pensamiento
con crines de poesía.
La sangre de Andalucía
le encierra bajo su sello.
Su alma también es mía:
gracias Juan Vega Cabello.
AMOR DE MAR
(Por una postal de Ana Vicioso)
Había una mujer en la bahía,
asombrada por peces de colores,
esperando a la luz de las palmeras.
Una mujer sola está consigo,
sola como los náufragos del
olvido
que nacen sin historia en las aceras.
Una mujer tan sola en la bahía,
cuando al olor de la sal crecen
estrellas
No vi su sombra reposando
y su vientre era lánguido, sin
suspiros,
No vi su mano acariciar su pelo
que el viento no movió, con
tanta ausencia.
No vi sus pies huyendo de gaviotas,
desnudos de sandalias y en silencio.
Había una mujer en la bahía
y una voz mas allá del
horizonte.
ANA DE CADIZ 06
Las aguas de la caleta
tu nombre mecen,
lo mismo las mariposas
cuando florecen;
llaman a gloria:
gaviotas gritan tu nombre
para la historia.
Las algas de
la caleta
buscan abrigo,
al fuego de
los poemas
que van
contigo;
buscan el
verso,
que abra junto
a tu nombre
el universo.
Las sales de
la caleta
cierran heridas
y brotan mil
amapolas
entretejidas;
vuelve deprisa,
el viento
muere de ausencia:
Tú eres
la brisa.
ANA DE CADIZ 05
Tengo en el mar de “Cai”
una Sirena,
perfumada de albahaca
y hierbabuena;
y en la Bahía,
estrellas de tus ojos
que son mi guía.
De la espalda de Cádiz
llega tu mano,
con el recuerdo dulce
de este verano.
Quien fuera Ana,
despertando entre mares
cada mañana.
Luego, el
regreso,
al volver al
invierno
se hace espeso.
Pero es hermoso
el mirarte de
nuevo
Ana Vicioso.
ANA
VICIOSO
Me
dicen, Ana Vicioso,
que
estas pachucha,
será
el invierno.
No
creo, con esos ojos,
que
haya mal tiempo
que
sea eterno.
Mañana,
que es Primavera,
un
petirrojo
en
tu ventana,
ganchillo
con madreselvas
hará
mil sueños
que
digan ANA.
Me
dicen, Ana Vicioso,
que
tus amigos
se
desesperan;
tu
sabes que son mentiras,
pero
ven pronto
por
si no fueran.
El
jueves, el nuestro Jueves,
el
mayor Jueves
que
se dijera,
quisiera
verte de nuevo
como
una Rosa
de
Primavera.
ANEMIA
FERROPENICA
Anemia
Ferropénica
de
azules ojos lánguidos
amante
apocalíptica
de
tiempos más románticos.
Buscad
los cielos cónicos,
los
segundos más húmedos
los
infiernos basálticos,
de
los volcanes árticos.
Golpead
caballos lógicos
de
corazones híbridos,
con
los jinetes mágicos
en
los senderos lívidos.
Anemia
Ferropénica
de
azules ojos lánguidos
y
pinceles oníricos,
huid
en sueños álgidos.
AÑO NUEVO, VIDA NUEVA
La noche era
de hielo
cuando los
árboles dormían
después
del último
verano.
Había
oscuridad en la mirada
y el arco iris
negro
unía
nuestros horizontes.
El hombre era
un abismo de vacío,
la
negación total del
pensamiento,
apenas el
comienzo de una nada.
Una estrella
fugaz cruzó el
invierno
y en el hueco
aterido de una mano
nació
un rayo de sol tibio y
ceniza,
la
energía vital de un nuevo
año.
ULTIMA VOLUNTAD
Arráncame la mano
que dispara,
el
ojo que envenena el
alma
y
alumbra la locura.
Arráncame la voz
embaucadora,
amable,
que fermenta el
odio
en
cielos de amargura.
Arráncame los pies
ensangrentados
de
patrias, que florecen
miedo
y
aguardan sepultura.
Arranca el corazón
que me golpea,
levanta
los infiernos
negros
y
aplasta la ternura.
Mas déjame el
final de un arcoiris,
la
sombra de un almendro
blanco,
la
estrella más
oscura.
CABALLOS
AMARILLOS
Yo, que era
el rey
de los
caballos amarillos,
amaba a una
Princesa
asomada a la
distancia.
Sabía
de mi vida
por sus ojos ,
el Norte
estaba
al final de su
horizonte.
Un día
me clavó
con sus dulces
palabras
un
sueño en el corazón
y sigo sin
despertarme;
nadie ha visto
todavía
que no fuese
realidad.
CANCIÓN PARA NADINE
Como una brizna,
con la mañana llorando
sobre su pelo,
Nadine bajaba
entre los libros:
Libros con sonetos
de Neruda
y veinte poemas de Amor,
un pétalo de rosa
dormido
entre dos versos de Bécquer
y las primeras golondrinas.
Nadine
brillaba en el
silencio,
como los
Abedules de niebla
en el mes de
Mayo.
Bajaba entre
la cornisa
del olvido,
de cuando
tienes todos los días
para el
comienzo,
y el
corazón hirviente de
futuro.
Todo era
cierto
a su alrededor.
Todo era
preciso, certero;
había
hilos de seda
abrazando
tulipanes de azúcar,
caracoles
silenciosos, corales de
alabastro
y una medusa
de nieve enamorada.
Nadine bajaba,
cuando la
calle apenas florecía.
Los adoquines
prisioneros
aspiraban sus
pasos para la vida,
eran de piedra
azul;
como las
sirenas de Ulises,
perseguían
atrapar su alma
para alcanzar
la eternidad.
MUJER
CIBERNÉTICA
Cóncavo
silencio
sobre
mi cabeza.
La luz de una
noche,
tibia,
de metal,
inunda
mis ojos
vacíos
de
luna.
El
silencio
herido
goteó
en
el cristal.
Dedos de
Silicio,
brotan
en mis
manos,
que
atrapan
jirones
de
un mundo
irreal,
imágenes
vivas
muertas
de
emociones,
fantasmas
binarios,
verdad
virtual.
Bucles de
mandatos
sobre
el
horizonte,
crean
torbellinos
de
atracción
fatal.
Y una diosa
mustia
de
mal definido,
conforma
en sus
labios
un
beso final.
C O R D O B A
Córdoba
vuelve
vivir
con
brazos enamorados
de
amante Guadalquivir.
Sobre tus calles dolido
abren
mis pies el pasado
por
arrancar el olvido.
Córdoba de mar
herida;
por
los hombres
desterrada,
por
los dioses elegida.
Mis manos lloran puñales
sobre
la brutal pisada
que
clavó en ti
catedrales.
Córdoba sierra
morena,
oro
denso en la llanura,
toros de sangre y arena.
Flor de piedra que
palpita,
rosas,
encajes, zarcillos
te
visten en la Mezquita.
Córdoba, Julio
Romero,
mujer
y picón de
encina,
Córdoba
siempre te
espero.
DIOSAS
EN ROJO Y NEGRO
He visto
Diosas
Rojo y Negro
escribir
nuestros nombres
en las cenizas
del tiempo,
pintar de azul
inútiles
miradas,
enlazar
madreselvas
con
pétalos de olvido.
Diosas que
fueron
estrellas
melancólicas,
en la penumbra
herida
de hombres
naufragados.
Diosas con
horizontes
sembrados de
futuro,
apenas
descubierto
por marineros
huérfanos;
con playas
atrapadas
en caracolas
tiernas,
donde buscar
refugio
de una muerte
en invierno
He visto
Diosas
Rojo y Negro
arrancar el
silencio
de los
vientres de un grito
y crear el
mañana
con semillas
de ausencia.
Diosas en Rojo
y Negro
que rompieron
la historia
y comparten
conmigo
SU
rincón en la Gloria.
DONDE LA CIUDAD MUERE
(A la
huerta)
Hay un lugar al fondo,
donde
la ciudad muere,
que
recoge los restos
cuando
mi alma se rompe.
Su fuerza me defiende
del
ave solitaria,
que
se oculta en mi pecho
cuando
cae la noche.
Ahora yace desnuda
bajo
el invierno joven,
pero
sueños de
incienso
cubren
nuestro futuro.
Mañana será fértil,
vendrá
la Primavera
cubriendo
de sonrisa
su
vientre ya maduro.
Haremos horizontes,
nidos
de sombras nuevas.
Abejas
amarillas
pintaran
madreselvas,
caracolas
de azogue
adornaran
su frente
y
cubrirán mi
herida
mientras
sigue la noche.
Cuando todo se hunda
bajo
la indiferencia
e
incluso las palabras
oculten
pensamientos.
Cuando
busquen mi nombre
entre
las horas muertas,
seccionen
el pasado
hurgando
en las razones;
oculto
entre sus brazos
regresaré
al
comienzo,
al
camino que llega
del
último suspiro.
EL CORONEL NO TIENE
QUIEN LE
ESCRIBA
( A Gabo, con perdón)
Llueve
desconsuelo
en
los rincones tiernos,
hay
mil hormigas
de
hambre en la cocina.
La
mar inunda
el
fin del Universo,
el
Coronel no tiene
quien
le escriba.
Las razones que ayer
eran
incienso
hoy
los entierran
en
cuencos de ceniza.
En
la sangre
claveles
encarnados,
de
esperanza en serpientes
la
sonrisa.
Mujer con asma,
navajas
en el cielo.
Viernes
de sal
hirviente
en la mejilla.
Mirada
de cristal
en
el espejo,
el
Coronel no tiene
quien
le escriba.
Si
el gallo fuese
un
rey en la batalla,
si
el vientre estéril
volviese
a ser cobijo.
Si
un dios cruel
rompiese
la palabra
y
a los infiernos
mandase
un nuevo hijo.
Abren los charcos
zapatos
encendidos.
El
día es viernes,
no
hay quien lo reciba,
sigue
lloviendo
en
los rincones tiernos,
el
Coronel no tiene
quien
le escriba.
EL GRITO
(Sergio Lázaro)
No se si existe dios
y si existiese,
ha de saber muy poco
de la vida;
o, tal vez, se encuentre
tan distante
que no sepa de quejas
ni fatigas.
Le niega al que lucha
cada día
por mantenerse erguido
en el sendero,
el derecho a seguir
caminando;
y revienta al vencido,
al que abandona,
para quien seguir viviendo
es un castigo.
No se si existe dios,
no es necesario.
No es preciso buscarlo
cada noche,
en la huida de los
desesperados
hacia el final del ser.
En las plegarias
de los agradecidos,
por lo que pueda ser.
En los deseos
de los que nunca han sido,
por si pudiesen ser.
En los lamentos
de tantos elegidos,
por simplemente ser.
No se si existe dios,
no es necesario;
si yo no soy
ni dios ya puede ser.
EL PRECIO DEL NECIO
Sobre la ventana,
mariposas dormidas
en la tenue mañana.
3 Euros.
Una sombra de Mayo
atrapada en la hoja
de un rayo.
5 Euros
Una abeja dorada,
una flor,
una brizna de olor,
una pizca de nada.
7 Euros.
Sobre la ventana
una rosa de viento,
un lamento,
una nana.
9 Euros.
Una voz
de muchacha de arroz.
Una luz,
un alud
como un pez
atrapado en la red.
11 Euros.
Cada precio
es el ojo de un necio
que no ve lo que Vale mirar,
porque todo
es La Nada.
ESCRIBIR DESCANSA EL ALMA
(
A Maribel Alvaro)
A veces
escribir descansa el alma.
Dejar la
huella azul
sobre la hoja
de una playa viva,
cuando la mar
se aleja
y la arena se
queda lagrimada.
Unir las
azucenas lánguidas
de las medusas
transparentes,
con algas de
palabras sedosas,
ideas de coral
y bocas aplastadas:
es inundarse
de nuevo en el origen,
en el silencio
brutal que da la madre,
el regreso a
no ser y ser futuro,
deseo de nadar
hasta la nada.
A veces
escribir descansa el alma,
por eso
escribimos a destiempo
cuando la
derrota nos cubre la mirada.
Arrancamos
erizos abrasados
del mismo
pecho que resguarda el alma,
que nos hace
ser dioses infelices.
A veces
escribir descansa el alma;
es por eso que
sangramos cada noche
sobre la arena
que vive lagrimada.
ESTACION
DE PASO
El tiempo huye
en cualquier
estación
cuando el
deseo de quedarse
nos empuja.
Vienen a
despedirnos
cuervos
solitarios,
con recuerdos
pasados
encendidos.
La piel se
rompe
de heridas
infantiles,
golpes y besos
florecen del
olvido;
por eso en la
estación
es Primavera
cuando nacen
los trenes
del regreso.
Nos llueven
las batallas
en nuestros
hombros tiernos,
como gigantes
muertos
ya de viejos,
el peso va
hundiendo
nuestro pecho
haciendo
corazón
en cada
esquina.
En los
rincones mueren
los aros del
futuro,
juguetes son
del tiempo
que ahora huye,
bicicletas,
muñecas,
motores
destruidos,
caballitos y
un pájaro
azul de
porcelana
que volaba de
noche,
cuando el
sueño era dulce,
como la seda
lento,
denso como el
olvido.
En cualquier
estación
el tiempo es
viento,
es apenas
reflejo
cuando llegan
las sombras
que arrastran
al camino
a los
desheredados.
Cuando todo
son puertas
y no quedan
senderos olvidados,
cuando rompes
el silencio
y los llantos
te apagan
el horizonte,
sólo
queda la huida
a cualquier
estación.
Un tren de
luz, que atrapa
los gritos de
la escuela,
nos
llevará fugaces
al cielo de
los hombres;
los
días serán breves
como una
mariposa
y una llama de
hielo
nos
cerrará las alas
FIEL
COMPAÑERA
Sobre
mi
desesperanza,
galopan
en el
tiempo
mariposas,
sus
huellas van
hiriendo
el
terciopelo
de
la alfombra
de vida
que
aun me
cubre.
Caballo
negro de
horas,
hoy
herido,
de
mi horizonte
huye
hacia
la nada;
en
sus sombras
cobijo
algún
deseo
de
volver al
ayer,
desde
el mañana.
Azules ojos
mustios,
siempre
hundidos,
en
olas tenues,
cóncavas,
violetas,
sombras
de luz
de
un mar, hoy
cristalino,
embravecido
ayer
sobre
la arena
muerta.
De tus pasos se
oculta
el
peregrino.
De tu vientre
reniega
quien
te espera,
eres,
para el
Amor,
como
un castigo,
para
este
invierno
serás
mi
primavera.
Sé bien
que para mi,
como
la vida,
como
la muerte y
el día
que
hoy me
enreda,
eres,
en mi
último viaje,
esa
desconocida
compañera.
Hoy mi cuerpo
se ausenta,
en
la distancia,
de
las cadenas
que un día
a
ti me unieron,
y
va certero al
fin,
al
universo,
al
destino final
de
tu palabra.
HABITACION
AL SUR
Una flor de
madera
en un cuenco
de barro,
y él
dormía.
Mariposas de
cobre
fijas,
quietas, inventadas
sobre el lento
terciopelo.
Un
Tucán en aguafuerte,
unicornios,
arlequines,
una rosa de
recuerdos olvidados
tal vez seca,
tal vez muerta,
siempre rosa,
y él
dormía.
Un reloj
eternamente
sollozando.
Un disparo de
neón al horizonte,
una diosa de
Jamaica
un revolver
con el alma
a contratiempo.
Una carta, un
jazmín,
y él
dormía
cuando ella,
apenas cierta,
ya no estaba.
HALCONES DE METAL
Acechan los halcones,
los delantales
y el cajón de la cocina
apenas duermen.
Las noches de navajas
sobre la cuna,
el viento y los cristales
sobre la cama.
Lágrimas de encaje
en los pupitres.
Luciérnagas de colores
dibujan horizontes de metralla
en las iglesias
y los dioses de madera
se visten de tormenta,
el cielo calla.
Acechan por el
Norte
los halcones,
al Sur no hay
Primavera
ni pasado,
los caracoles
mueren de
rodillas
en su lecho de
gloria
envenenado.
Las viejas
madreselva
aprietan su
vientre
tras un reloj
de pared.
Un horizonte
se aproxima,
cerrando, por
descuido,
nuestra huida.
Sólo
los tilos no talados
tejen la tela
del olvido,
sobre los
hilos del tiempo,
con olores.
Acechan los
halcones.
Como
murciélagos
golpeados por
estrellas
buscamos, para
la vida,
nuestros
nombres.
HAYKUS
Tormenta de Junio,
el gato
sacude sus perlas.
*
Hormigas rojas
quietas:
silencio
y sangre en la
arena.
*
Del chopo al suelo
pierde la hoja
el vuelo.
*
MAYO
Se lamenta el
viento,
se mece el rosal,
se detiene el
tiempo.
*
Sobre el cerezo
gorriones de hoy
cerezas de ayer.
*
Un ciempiés
sobre el cristal:
ejército de
silencio.
*
En el huerto
dulces fresas
rojas:
lluvia de hormigas
*
En el almendro:
melocotones rojos
atrapan su
jilguero.
*
Abejas de miel
sobre la higuera:
tiempo de Amar.
*
Desde lo alto
otean los Buitres,
abajo el tiempo
muere.
*
Rosales tiernos:
los pulgones de las
hormigas
florecen para las
mariquitas rojas
HAYKUS 2
Zapatos viejos
caminante
descalzo
camino hecho.
Sobre la
caña
libélulas
de amor,
es primavera.
Entre las
flores
abejas y
colores,
la Primavera.
EL VERANO
Pesa la noche,
en las horas
eternas
la frente
llora.
La lluvia cae
sobre las
hojas muertas,
es el
Otoño.
Llora la
niña,
en la rama
sonríe
un petirrojo.
HAYKUS 3
Sobre la arena
sangre negra
de barcos,
negra es la
pena.
Cormorán negro
arco iris de
aceite
para tu
entierro.
Negro horizonte
gaviota reidora
para tu nombre.
La roca duerme
mil percebes
de nácar
para la muerte.
La mar se
queda,
el hombre se
hace playa
la muerte
llega.
Un pez ha
muerto
la mar
está de luto
el hombre ha
vuelto.
IDUS DE MARZO
(Alcalá de Henares-Atocha, 11
Marzo)
Yo miraba tus ojos
en silencio,
tu leías poemas de Cavafis
sobre una bolsa de cuero
con estrellas de verdad:
“Teme, alma mía,
la grandeza...”
Con un beso en el índice
despedías cada hoja
y los árboles pasaban
sobre tus manos
a través del cristal.
“No dejes de alejarte
de cuantos por
saludarte
se arrodillan...”
El volcán nos hundió
en un cielo de luz incandescente.
Estrellas ciegas rompieron el sonido
apartándote de mí hasta
el infierno.
Busqué tu mano tibia,
tu mano fría de sangre
adolescente,
tu mano enamorada ayer eternamente,
tu mano de mujer para mi mismo,
tu mano de silencio para siempre,
tu mano ausente ya de ti, tu mano
fuerte,
tu mano de Cavafis florecida,
tu mano de mi mano enraizada,
tu mano de verdad,
tu mano mía.
LOS INAMANTES
Es un amor tan
frío,
inmaculado,
estéril
de emociones
y de llantos,
que la vejez
llega
inundando la
mirada.
No hay ausencia
que sea eterna,
ni esperanza.
Como sarmientos,
las caricias
se entrecruzan.
La indiferencia
ha congelado la
palabra.
Como el fruto
de un espino;
ácido y
turbio,
los inamantes
inamanecen,
no habrá
mañana.
LA CIUDAD ERA PARA
LA VIDA
Para la vida;
busco para la vida
la realidad de ayer,
una razón de ser,
un punto de partida.
Sobre la calle
mentiras transparentes,
almas de arena muerta,
la mirada desierta,
el miedo entre los dientes.
Para la vida;
almendros, ruiseñores,
navegan el espacio
y la lluvia, que despacio,
despierta los olores.
Sobre las calles,
mil ojos que disparan
soledad aplastante,
la muerte en un instante,
los cielos no te amparan.
Para la vida;
la suave geometría
de las almas que crecen,
que nacen o perecen
en una sinfonía.
Para la vida;
mi casa, mi ciudad,
eran para la vida.
LA DISTANCIA EN EL
AMOR
La distancia en el amor
marchita la ternura
y deja abiertas
las ventanas del vacío,
por donde trepan
los jazmines tóxicos
y las sombras del desasosiego.
Es mariposa tenaz,
que adorna con espinas de colores
las palabras que ayer nos abrazaban.
Siembra hojas muertas
en los jardines de los recuerdos,
crisantemos amarillos
en las hendiduras del tiempo,
abrojos como espadas
al calor del olvido
y una rosa muerta en cada recuerdo.
La distancia en el amor
es un camino breve,
donde las lágrimas en invierno
arrancan heridas como piedras
y dejan surcos amargos.
Los últimos pasos,
como dardos de castigo,
se hunden en los ojos de la lluvia
y en el barro humillado
de los desesperados.
Se muere la nostalgia
y el reloj golpea con indiferencia.
LA HUIDA
Me voy en tren por ver
pasar el mundo
sobre sus horizontes
fatigados,
que tus manos son hiel
en mis costados
y en tus labios me siento
vagabundo.
Me voy en tren, que el tren
es infinito
y me devuelve al gozo
de los sueños,
que los gigantes de ayer
hoy son pequeños
y las palabras de amor
hoy son delito.
Me voy en tren, que el tren
tiene destino
y una esperanza
en cualquier estación.
Me voy en tren, esa vieja
ilusión
para vivir por siempre
en el camino.
LLANTO POR SARAJEVO
Cuando el
silencio reviente
la fuerza de
la palabra,
Cuando las
palomas crujen
el deseo
entre sus garras.
Renace la
indiferencia.
Aquí
no ha pasado nada.
Los
gorriones se revelan
bajo los
cascos de nácar.
Los
claveles con espinas
renacen en
las ventanas.
Llueven
deseos de sangre.
Aquí
no ha pasado nada.
Cuando soy
el enemigo,
la razón
de la batalla,
el
extranjero en tus ojos,
el blanco de
tu mirada;
florecen
libertadores.
Aquí
no ha pasado nada.
Con jirones
de la historia
hacen
banderas, y trazan
entre los
pueblos fronteras,
separando
cada raza,
cada familia
en su cueva.
Aquí
no ha pasado nada.
Suenan
himnos militares
vomitando en
cada casa,
hieles
amargas de odio
sobre
palabras de plata.
Nacen los
primeros muertos.
Aquí
no ha pasado nada.
Flores de
plomo candente,
sobre las
tiernas espaldas,
echan raíces
de fuego
dejando
dormida el alma.
Son los
frutos de la guerra.
Aquí
no ha pasado nada.
Vienen
jugando dos niños
con dos
mariposas blancas,
un relámpago
ilumina
la sangre
sobre sus alas;
ellos son el
enemigo.
Aquí
no ha pasado nada.
La noche
ciñe su infierno
sobre el
dolor, que amamanta
corazones
encendidos,
hirvientes
por la metralla.
Cabalgan
cuatro jinetes.
Aquí no ha pasado nada.
Negros en
el horizonte
los días
lentos cabalgan.
Apenas
quedan estrellas
que nos
recuerden el alba.
Con todo,
dormid tranquilos
que
aquí no ha pasado nada.
LLUEVE SOBRE LA VIDA
Sobre la
vida, la noche
llueve
llantos, llueve ausencia,
llueve
palabras de fuego,
llueve
lágrimas de arena.
La noche
sobre la vida
llueve olvidos
de impaciencia,
llueve
pájaros de hielo,
llueve nubes
de condena.
Llueve la
noche a la vida,
llueve a la
luna, la llena;
llueve la
sombra a la luz,
llueve a la
muerte la pena.
Llueve a la
vida, la noche.
Llueve a la
lluvia serena.
NACIDA EN MARZO
Sin ti,
Marzo no
sería primavera,
ni las
golondrinas
brotarían
del invierno.
Habría
noches apagadas,
como desiertos
lánguidos y
porosos,
por donde los
suspiros
de los
desesperados
huirían
en busca de la luna.
Sin ti ,
Marzo no
tendría regreso,
el
otoño se dormiría
sobre las
hojas mustias,
y el invierno
moriría
de luz
asaeteado.
No
habría sombra
para los
amantes desnudos,
y las heridas
de los besos olvidados
serían
contagiosas,
como el
descuido.
Nacer del
primer grito
de los cerezos
despiertos,
de los
almendros de blanco
enverdecidos,
es el
sueño de Abril majestuoso
que tu
arrancas de Marzo:
Es Primavera.
Mariña de
Marzo
Había
una mirada
sobre tu cuna
de futuro,
cuando apenas
navegar
era un
silencio.
Una mirada
con la luna de Marzo,
despertando
jacintos, cerezos,
tulipanes
y almendros
encendidos.
Había
una mirada
sobre tus ojos
de agua.
Tu sonrisa de
miel recién nacida
acariciaba una
lágrima
y el beso de
quienes eran tu dios
antes del
cielo.
Tu mirada de
hoy es horizonte.
Una
lágrima de hoy, después
de haber amado,
es una llave
de plata
para la
habitación fugaz de la
ternura.
Si Marzo es
Primavera
y
mañana es posible aunque nos
duela,
si una lombriz
azul
hace de
nuestro dolor un aleluya;
es por tu vida
apretándonos la
espalda,
regresando
hasta nosotros sin espera.
MARZO
Marzo ya no es
lo mismo.
Hay cifras que
se quedan
sobre las
golondrinas, a pesar de la
lluvia.
Cifras que
marcan muertos
anclados para
siempre en el apeadero.
Una mano
olvidada, un deseo,
un
corazón reventado recubierto
de amor.
Un
niño que no llora,
porque su
madre ausente
no le echa de
menos.
Un amante en
silencio
besando los
cristales
del
último vagón.
Ella sobre los
adoquines
de una
estación de paso,
herida para
siempre
como si fuese
ayer,
y no hubiese
partido
hasta la
indiferencia.
Sobre los
adoquines, amapolas de acero
y un enjambre
de bocas
que no buscan
respuesta.
Hay un hombre
de negro
sobre los
adoquines,
cuya sombra se
pierde
a los pies de
Bagdad.
Hay un hombre
de negro
con las manos
ocultas
y los ojos
vacíos
sedientos de
verdad.
Lloran los
horizontes
heridos de
pasado,
una
lágrima brilla
a los pies de
Bagdad.
Marzo ya no
es lo mismo,
ya no
habrá primavera
y
olvidarán su nombre
en la
última estación.
MARZO
DESPIERTA
Bajo los Abedules
tirabuzones
blancos,
lánguidos,
hilachados
sueños
de
Primavera.
Los Petirrojos lamen
huellas
de caracoles
en
un silencio hueco,
de
grillos encendido.
Marzo desespereza
nidos
de Adormidera
y
llueven golondrinas
buscando
la lujuria.
Sobre mi espalda lloran
hormigas
cristalinas,
huyen
las lagartijas
tejiendo
las aceras.
Cárcabas,
espolones;
humildes,
insolentes,
arrastran
Arco iris
navegados
de estrellas.
Los párpados
atrapan
luces
de mediodía,
los
oídos escuecen
sones
de vida nueva.
MY
LADY
My lady era
fugaz,
como la mirada
perdida
de una amante
vergonzosa.
Era tierna y
lejana,
una rosa de
pelo gris
injertada de
ausencia
y una mano de
silencio
en las
mejillas.
La
veía llegar
cada semana
con el tiempo
a favor,
sin
resistencia,
arrastrando la
luz
como los
querubines
que
ríen en la gloria.
Un jueves se
durmió
bajo la
higuera,
donde tejen
melaza las abejas
y las amapolas
blancas
se asustan
como las mariposas.
Las rosas
grises, si se van,
te dejan el
corazón abandonado,
el alma
fría y los ojos perlados
por el hielo
fugitivo de su ausencia.
Las rosas
grises, como My Lady,
son eternas
diosas que se acunan
a la sombra de
las pirámides
y se
bañan en las estrellas del
Nilo.
Sus ojos
viajan sobre mi sueño.
(A “mi” Gata,
muy
suya)
NANA PARA UNA NIETA
Tiene mi niña en
sus manos,
Pececitos sin palabras.
En sus pies sombras de
luna
con estrellitas de nácar.
Duérmete
niña mía,
que piensan las
estrellas
que es mediodía.
Sus ojos como dos
grillos,
de charol y madrugada,
ahuyentan la indiferencia
atrapando la mirada.
Duérmete
niña mía,
que no piense la
luna
que es mediodía.
Tiene mi niña en
su boca,
una sonrisa encerrada
con pétalos de
amapola
y trinos de rosa blanca.
Duérmete
niña mía,
que no piensen los
sueños
que es mediodía.
Entre tu vida y mi vida
una corriente de plata
llena el tiempo de
momentos
que hacen de todo una
Nada.
Duérmete
niña mía,
que no piense la
noche
que es mediodía.
NAUFRAGO
Sentado en
la distancia
espero,
ausente:
a que el
sabor amargo
de
abundancia,
que anida en
los estómagos
repletos,
acorche el
paladar de quien
no siente.
A que el
silencio arranque
cabezas
agrietadas.
A que en
los aposentos amanezcan
cuerpos
desconocidos.
A que los
enemigos se prometan
odiosas
amistades.
A que los
regalos más inútiles
resulten elegidos.
A que los
comerciantes se enriquezcan
vendiendo
necedades.
YO,
que en un
tiempo pasado
estuve a
bordo,
regreso de
mi mundo inexistente
en que vivir
ni morir
es
necesario.
Antes de
que los perros
de la calle
rompan el
renacer
del nuevo
día,
con los
restos hediondos
del
naufragio,
buscaré
un horizonte
todavía.
NAVEGAR CON TU NOMBRE
Tu nombre se hizo a la mar
en una hojita de almendro
con velas de mazapán.
¡Ay! quien fuese marinero,
¡Quien supiese navegar!.
Tu nombre sobre las olas
con sirenas de verdad,
salpicadito de estrellas.
¡Quien supiese navegar!
La mar ya lo va meciendo
con una nana de sal
que va susurrando el viento.
¡Ay! quien fuese marinero.
¡Quien supiese navegar!.
En la proa de tu nombre
hay un silencio encendido
que tu corazón esconde.
¡Ay! quien fuese marinero,
¡Quien supiese navegar!
para vivir con tu nombre
en la eternidad del mar.
NIÑA DE AGUA
Hay una niña de agua
con labios en terciopelo,
una sonrisa de estrella
vestida de caramelo.
La luna baja del sueño
con perlas en las mejillas,
lleva un barquito de vela
con las cejas amarillas.
Un príncipe, una rana,
se miran en los espejos
y las luciérnagas tenues
alimentan los reflejos.
Hay una niña de agua
con peces en la cintura,
jazmines lleva en sus manos
besándole con ternura.
NO SE POR QUE AMANECE
He visto tu mirada,
en el perfil herido
de los claveles rojos,
y no he sabido
si, en el horizonte,
quedan Primaveras
vivas en nosotros.
No se por que amanece,
si somos el invierno
y la escarcha
separa nuestros nombres,
no se por que amanece.
He oído tu palabra
en la distancia inmensa,
que han abierto tus ojos,
y no he podido
encontrar más
respuestas
vivas en nosotros.
No se por que amanece,
si ya no somos nuestros
y el silencio
separa nuestros nombres,
no se por que amanece.
PARASITOS SOCIALES
Desde lo alto del abismo,
al que he trepado,
puedo mirar
los falsos infinitos
a los que vuelan
los hombres del vacío.
Mariposas de
luz,
flores de
invierno,
que se creen
alondras
porque el
viento
deposita sus
cuerpos
clandestinos.
Adoradores
necios
de la ausencia.
Mortajas de
laurel,
dioses del
fango,
pescadores de
gloria
en ríos
turbios
que no
siembran
su vida,
parasitan.
ROMANCE
DE JUAN
(A
Juan Mª. Vendrell)
Sobre la
sombra del aire
llevas tu mano
encendida
de colores
cristalinos
alumbrando una
salida.
Una paloma de
acero
azul, en la
sombra anida,
a tus pies dos
gavilanes
que la
mantienen dormida.
Avanzas sobre
caballos
en carrera
enloquecida,
olas de
nácar tus sienes
de una mar
embravecida.
Las crines
sobre la sombra,
sobre tu mano
la brida,
el caballo
sobre el tiempo,
sobre el
caballo tu vida.
SENTADO SOBRE EL VIENTO
(Alzheimer)
Sentado sobre el viento,
como una colina de vacío
latiendo ante mis ojos,
siento la vida.
Algunas veces,
sobre la niebla florecen
dos palabras sin fruto,
dos palabras con sabor
a la miel de tu mirada
ya perdida.
Sentado sobre el viento,
atrapando los recuerdos fríos,
que se pierden entre los dedos
como arena de luz.
Rebuscando los jirones de mi historia,
los libros de códigos invisibles
con los que conquisté
el silencio de mi niñez.
Una lluvia helada
de nombres inútiles,
de bocas apagadas
como volcanes invertidos,
que me arrastra a la indiferencia,
me sumerge cada amanecer.
Sentado sobre el viento
miro mis manos ajenas,
mis pies de otro
caminando a un quimérico
retorno.
Miro mis llaves inservibles
que golpean sueños cerrados,
ventanas a la noche ambigua.
En este naufragio impredecible:
tu caricia de azul,
amante y verdadera;
tu sonrisa tenaz
a pesar de las olas;
ese beso de seda
y agua dulce,
cálido como el vino rosado;
tu carne en salsa con setas
o el pastel de cabracho,
que no olvido:
son el ancla febril
que me mantiene,
aunque siga
sentado sobre el viento
SI HUBIESE MUERTO
Si yo me hubiese muerto
como los peces abandonados,
mañana hubiese sido lo normal,
un día luminoso;
algunos muertos de más en
carretera,
otra mujer asesinada, y otro, y otra
por su mejor amante pasajero.
Un petrolero siembra dinamita
entre las caracolas aun dormidas
y el gobierno bosteza,
va de caza con descaro
mientras los corzos se avergüenzan.
Un urogallo se aposenta
sobre la placidez de los idiotas
y nadie busca la respuesta.
Si yo me hubiese muerto,
como los héroes imposibles
que navegan al sol de noche a noche,
mañana hubiese sido lo normal:
Ella no hubiese vuelto,
y en el buzón las cartas
amarillas
buscarían otras manos perezosas
que les diesen la vida.
Porque el regreso del amor
siempre habrá sido tarde,
si yo me hubiese muerto ayer,
como quería.
T A L A
Algunas veces Tala,
sobre la vida llueven piedras
y silencio,
y buscamos palabras
que nos cubran.
Algunas veces Tala,
la sombra negra
de una niebla espesa
que nos hunde,
nos impide asomarnos
al camino,
y buscamos miradas
que nos llamen,
que nos alejen
del deseo del naufragio
para olvidarlo todo.
Por eso es necesario,
es inevitablemente necesario,
el movimiento leve
de una oreja,
para que el mundo gire
en cada instante.
TESTAMENTO
No quiero, cuando me muera:
ni lágrimas, ni oraciones,
ni coronas congeladas
con cintas y bendiciones.
Ni promiscuos velatorios
con gentes recién llegadas.
Ni coro de monaguillos,
ni beatas adiestradas.
Ni que pidan a un hermano
una última corbata,
ni un traje recién planchado,
para cuando hiciese falta.
Ni cristos crucificados
en doradas hojalatas,
ni Marías Magdalenas
en horas extraordinarias.
No quiero, cuando me muera,
testigos de mis batallas,
ni oradores de ocasión,
ni vendedores de lágrimas.
No quiero que mis amigos
renazcan como la grama
y traigan, en terciopelo,
nuestra época dorada.
Ni griten que era hombre bueno
y nadie se lo esperaba.
Ni tan dolorosa pérdida
no podrá ser reparada.
Yo quiero, cuando me muera,
si no estoy lejos de casa,
mi último libro de versos
en un rincón de mi cama.
De los robles de la huerta
los brotes de alguna rama
y del castaño del fondo,
si es que tuviese, castañas.
Una flor; si hubiese Hortensias
o, tal vez, alguna Dalia.
Una vara de Rosal
y el abrazo de mi Amada.
Que repartan mis cenizas
sobre una tierra labrada,
si no puede ser mí Tierra,
cualquier tierra es mi morada.
TIEMPO GRIS
Está lloviendo gris
abandonado,
gris lánguido,
incierto gris,
gris amargura.
Gris de palabras nuevas
sin pasado.
Gris gélido, muerto
gris,
gris de estructura.
El pensamiento gris ha
inundado
un pálido hombre
gris
en gris locura.
Si está lloviendo
gris abandonado
huyamos a cubierto
mientras dura.
DE TRES LAGARTOS
Lo había
dicho el gallo,
el de la
iglesia,
el que tan sólo
un ojo tiene;
el mismo en cada
lado:
que en un cuenco
de barro
tres lagartos,
con agua lleno
el cuenco
y tan sólo
el cuenco, el
agua y
tres lagartos.
Que el sol de
mediodía
calentase
el agua clara,
y los lagartos,
lentos,
como en sueño,
esperasen el
tiempo,
y luego...
nada.
Y que pasasen
días,
mediodías
y noches
encendidas
luna y plata.
Que nadie más
supiese
ni mirara
el cuenco, los
lagartos,
ni aquel agua.
Que hiciese en
tres montones
siete granos,
que uno cada
noche
entresacara,
y el último,
lo echase a los
lagartos.
Y a la noche
siguiente,
luna y plata,
sobre un blanco
de lino,
derramara
el cuenco con el
agua,
y los
lagartos...
ya no estaban.
Se fue filtrando
el agua
y en el paño
se quedó
como polvo
rojo y grana.
Que en un
pañuelo en seda,
bien tejido,
de mariposas
finas,
de alas blancas,
derrame el agua
que deja,
sobre las
mariposas,
verdes alas.
Que ponga el
cuenco al sol
veintiún
días,
con veintiuna
noches
luna y plata.
El agua se me
fue
dejando el fondo
azul,
azul amante,
de terciopelo
azul,
azul brillante.
Con el polvo
rojo
escribo versos,
versos de Amor
que duelen
en el alma,
el tiempo se me
sube
a la garganta
y me aprieta en
el párpado
una lágrima.
Con el polvo
azul
de terciopelo,
escribo entre
silencios,
cuando me
hablan,
aquellos que han
cruzado
mi camino
y se han quedado
dentro
y me acompañan.
La gente, que
pasa
a nuestro lado,
no entienden lo
que escribo,
pero extrañan
aquella tinta
azul,
de terciopelo,
azul brillante
que no dice
nada.
Y no saben leer
lo que decimos,
se detienen a
ver
y luego pasan.
Me guardo el
polvo verde
por si un día,
que ya no
escriba azul,
ni rojo y grana,
o ya no quede
nadie
en mi camino
que se me meta
dentro,
como en casa,
tenga que
tomarlo
poco a poco
en veintiuna
noche
luna y plata,
como quien se va
bebiendo el
tiempo,
por que ya no me
quede
ni esperanza,
ni lágrimas
que quemen
en mi párpado,
ni sueños
que me aprieten
la garganta.
TRISTE TANGO
El día en que a Cupido
le arrancaste la venda
florecieron los hongos
a nuestro alrededor.
Murieron mariposas
en tus negras pestañas,
tus ojos azabache
perdieron el color.
El día en que a Cupido
le arrancaste la venda
fueron tantas las horas,
tan lento mi dolor;
que las rosas durmieron
y no fue primavera,
el futuro no estaba
hasta un tiempo mejor.
El día en que a Cupido
le arrancaste la venda
la noche se hizo vino,
y el día, el día no
volvió.
TU NOMBRE
(Pilar)
El tiempo se duerme
si digo tu nombre;
hasta el mismo cielo
se torna más denso,
apenas el aire
murmura un susurro
y llora el silencio.
Tu nombre en
los labios
es como la
fuente
que inunda de
sueños
la tierra
sedienta.
La Vida es tu
nombre,
su ausencia el
desierto
y sigo
viviendo.
Tu nombre es
incienso
y en el mar
corales,
semillas de
fuego
en mi
pensamiento,
pronuncio tu
nombre
como una
plegaria,
y sigo
viviendo.
Para las
ausencias
yo rezo tu
nombre.
Para los
olvidos
tu nombre es
recuerdo,
cuando el
universo
me aplasta la
frente,
tu nombre es
inmenso.
Enciendo la
luna
si digo tu
nombre.
Sembrado de
estrellas
amanece el
cielo,
cuando en mi
garganta
florece tu
nombre
y mi vida
entera
se abriga en
su seno.
VAN DRELL
Si yo fuera la luz,
si fuese el tiempo,
si fuese la distancia
en la existencia.
Si fuese la mirada
de un ausente,
la palabra, el comienzo,
el horizonte.
Si fuese la mañana,
el mediodía.
Si fuese atardecer
de primavera,
si fuese caballero
de dragones.
Si fuera un dios terrible
y melancólico.
Si fuese catedral
de terracota,
flor de cristal
tejido al fuego.
Ferrocarril de mar
y acantilado
huérfano de metal.
Si yo fuera Merlín,
si fuese Ulises.
Si fuera Genofonte
y Don Quijote.
Si fuese realidad,
si fuese sueño,
si fuese una luciérnaga
en papel;
sería la pintura
de Van Drell.
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